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Una radiografía de la campaña maicera 2025/26: cómo arrancó el cereal en cada región

Productores y asesores de distintas localidades comparten el estado de avance de sus cultivos tempranos, anticipan las intenciones para el tardío y destacan las tecnologías que harán la diferencia

En pleno diciembre, con siembras avanzadas, cosechas en marcha, caminos embarrados y el clima como protagonista permanente, un grupo de técnicos y productores de distintas regiones del país conversó con Diálogos Bayer y trazó un diagnóstico completo sobre la campaña de maíz 2025/26. El balance general es positivo, aunque no exento de alertas sanitarias, desafíos logísticos y decisiones agronómicas cada vez más finas.

El encuentro virtual permitió recorrer el mapa productivo de norte a sur, analizar el estado de los cultivos, la presión de plagas y enfermedades, y las estrategias tecnológicas que harán la diferencia.

Córdoba: perfiles llenos y expectativa de rindes históricos

En el centro sur de Córdoba, la campaña muestra una de sus mejores caras. Francisco Elorza, productor agrícola de una empresa con campo en la localidad de Ucacha, departamento Juárez Celman, que es parte de la red Bayer Forward Farming, destacó que desde julio se acumularon unos 350 milímetros de lluvia, con un invierno inusualmente húmedo que permitió llegar a los maíces de primera con perfiles completos.

“Estamos entrando al período crítico con condiciones excelentes. Los maíces tempranos están muy bien y los tardíos ya comenzaron a sembrarse también con muy buena humedad”, explicó. Allí la diferenciación de fechas responde, además, a cuestiones sanitarias como el mal de Río Cuarto.

Para estar atentos: la roya comenzó a aparecer en algunos lotes y ya se están planificando aplicaciones preventivas, con el objetivo de no resignar kilos.

La Pampa: menos maíz temprano, más apuesta al tardío de alto potencial

En La Pampa, el enfoque productivo es más defensivo, aunque con matices. Según Pablo Talano, asesor del CREA Pico Quemú, solo entre el 15% y el 20% del maíz es temprano, mientras que entre el 70% y 85% corresponde a siembras tardías.

La estrategia busca ubicar el período crítico en febrero, cuando baja la demanda atmosférica. Pero a diferencia de años anteriores, esos maíces tardíos ya no son necesariamente de bajo potencial. “Hoy se apunta a maximizar rendimientos, aún con fechas tardías, con más tecnología, más insumos y mejores híbridos”, afirmó.

Entre Ríos: humedad plena, roya en aumento y mucho maíz temprano

En el Litoral, el escenario es de abundante humedad, con algunas complicaciones por excesos. Juan Elizalde, asesor de empresas agrícolas en esa provincia, confirmó que la siembra comenzó incluso a mediados de agosto, con muchos productores adelantando fechas por temor a la chicharrita.

“Venimos con lluvias semanales, entramos al período crítico con buena provisión de agua, pero ya empezamos a ver roya en muchos lotes, algo que no es tan habitual”, advirtió. La sanidad se transformó en una de las principales preocupaciones en un año que, por el factor clima, se perfila por encima del promedio en potencial de rendimiento pero también en incidencia de enfermedades.

Tecnología: producir más, de manera más eficiente

Más allá del estado del cultivo, el consenso entre los participantes fue claro: el gran desafío es mejorar la eficiencia productiva. Pablo Talano sintetizó el espíritu del debate al señalar que “ninguna tecnología por sí sola resuelve el problema, hay que integrar genética, nutrición, manejo, digitalización y conservación del suelo”.

Se habló de prescripciones variables, agricultura digital, fertilización ajustada por ambientes, cultivos de servicio, manejo de malezas resistentes, mejora en la calidad de siembra y reposición de nutrientes. Todos coincidieron en que el modelo productivo necesita dar un salto en productividad para compensar márgenes ajustados.

Al mismo tiempo, en zonas como el sur bonaerense y el centro de Córdoba el riego por pivot aparece como una herramienta clave para estabilizar rindes y duplicar producciones, llevando lotes de 6–7 toneladas por hectárea a promedios de 12–13.

Sanidad bajo la lupa

Aunque la chicharrita hoy aparece controlada en la mayoría de las zonas, el monitoreo sigue siendo constante. En paralelo, la roya emerge como una de las nuevas amenazas en una campaña tan húmeda, con tratamientos preventivos planificados en varias regiones.

También se mencionaron alertas por resistencia de insectos, la importancia de los refugios y la necesidad de volver a “caminar los lotes” como parte insustituible del manejo.

El deseo compartido fue unánime: que el agua no falte, que el calor no castigue, que las plagas no avancen y que la cosecha fluya sin sobresaltos. El maíz, cultivo estratégico para el país, entra ahora en su etapa decisiva con perfiles cargados, tecnología disponible y una expectativa que, por primera vez en varios años, vuelve a ser claramente optimista.

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