Nota de Tapa
RABIA ANEKEKEA: El grunge que volvió para transformar la furia en canción
Entre riffs distorsionados, letras sin filtro y una identidad construida desde la honestidad emocional, Rabia Anekekea se consolida como una de las propuestas emergentes más intensas de la escena rockera de Río Cuarto. La banda acaba de finalizar la grabación de su primer material de estudio y se prepara para llevar su música más allá de los límites de la ciudad.
Hay proyectos musicales que nacen de una idea clara y otros que aparecen casi como una necesidad inevitable. Rabia Anekekea pertenece a esta última categoría. Su historia comienza con un reencuentro, con la recuperación de una energía que había quedado suspendida en el tiempo y que, años después, encontró una nueva forma de manifestarse.
Lo que inicialmente parecía ser un regreso a las raíces terminó convirtiéndose en algo completamente distinto. Los integrantes retomaron vínculos, rescataron influencias y comenzaron a reconstruir una identidad que hoy se expresa a través de canciones atravesadas por emociones intensas, sonidos crudos y una búsqueda artística que no intenta suavizar lo que siente.
En una época donde gran parte de la música parece orientada a la inmediatez, Rabia Anekekea apuesta por la catarsis. Sus canciones hablan de la ira, la soledad, los vínculos rotos, las frustraciones personales y las tensiones sociales, siempre desde una mirada directa y visceral. El resultado es una propuesta que dialoga con el legado del grunge y el rock alternativo, pero que encuentra su propia voz en la experiencia de sus integrantes.
Con una estética visual cuidadosamente trabajada y un sonido que abraza el caos como forma de expresión, la banda atraviesa un momento de crecimiento. La reciente grabación de nuevo material, la preparación de futuros lanzamientos y la posibilidad de expandir su recorrido fuera de Río Cuarto marcan una etapa clave para el grupo.
En esta entrevista, Rabia Anekekea repasa sus orígenes, su proceso creativo, las influencias que marcaron su camino y los proyectos que se vienen.
¿Cómo nació Rabia Anekekea y qué los llevó a formar este proyecto juntos?
Rabia Anekekea nació un poco desde el reencuentro de un proyecto de nuestra adolescencia llamado Astaroth, en el que ya estábamos Ema, Mauri y Fran. Con el tiempo nos volvimos a juntar con ganas de reflotar algo de esa época e invitamos a Lucho, que se sumó al toque. Al principio la idea era volver a tocar algunos riffs o canciones viejas, pero en el proceso empezaron a salir temas nuevos y todo terminó tomando otra forma. Conservamos una intención muy parecida a la de aquel entonces, pero con otra edad, otras experiencias y otra manera de ver las cosas. Desde el principio siempre intentamos plasmar un mensaje visceral, sin mucho filtro: lo que se siente en un momento determinado, ya sea ira, angustia, felicidad, nostalgia o reflexiones sobre situaciones personales o sociales. En cierto punto, Rabia termina siendo una gran catarsis de riffs, distorsión y letras crudas.
¿Cómo suele ser el proceso creativo dentro de Rabia Anekekea?
Generalmente Ema llega a los ensayos con una letra o un riff base y a partir de ahí empezamos a construir entre todos. En la sala las canciones se van desarrollando bastante desde la improvisación, los arreglos y el ida y vuelta que se da entre nosotros hasta que termina apareciendo algo que sentimos que realmente funciona. No hay una fórmula fija, pero sí un proceso bastante colectivo donde cada uno va aportando algo al resultado final. (Y bueno, si Ema está atravesando alguna crisis personal o frustración… suele ayudar bastante al proceso creativo, jajaja).
¿Las canciones nacen de una idea musical o de una necesidad de decir algo?
Creemos que funcionan las dos cosas y que constantemente se retroalimentan entre sí. A veces aparece primero una melodía o un riff y recién ahí encontramos qué queremos decir con eso. Otras veces la necesidad de expresar algo ya está presente y terminan apareciendo sonidos, acordes o una atmósfera que acompañan esa emoción. Nunca es exactamente igual. Depende mucho del momento que estemos atravesando cada uno y de lo que vaya apareciendo en la sala.
¿Qué temas aparecen con más frecuencia en sus letras?
Hay ciertos temas que aparecen bastante seguido: la soledad, la ira, sentirse alienado o fuera de lugar en determinados espacios, los vínculos frustrados, los desamores, amistades rotas, injusticias sociales y distintas formas de crisis personales. También suele aparecer mucho esa sensación de estar tratando de entender ciertas cosas mientras suceden. Las letras suelen ser bastante honestas y directas, sin demasiada intención de suavizar lo que se quiere decir.
¿Cómo se reparten los roles dentro de la banda más allá de los instrumentos?
Con el tiempo cada uno fue ocupando un rol bastante natural dentro de la banda. Lucho se encarga más de toda la parte administrativa, ingresos, gastos y organización económica. Mauri suele estar más metido en el lado social: contactos, fechas y vínculos con otras bandas o lugares. Ema es quien generalmente trae la base compositiva de las canciones, ya sea letras o riffs iniciales, y Fran se ocupa mucho de la parte visual y artística, desde edición de reels hasta el contenido de redes. Al final terminamos funcionando bastante como un equipo donde cada uno aporta desde distintos lugares además de tocar.
Ustedes hablan de un sonido intenso y sin filtro. ¿Qué artistas o bandas sienten que dejaron una huella en Rabia Anekekea?
Hay varias bandas que nos marcaron mucho desde chicos y que inevitablemente terminan apareciendo en nuestro sonido. Entre ellas están Foo Fighters, The Hives, Queens of the Stone Age, Nirvana y otras bandas ligadas al grunge, garage y rock alternativo. Aunque cada uno tiene influencias distintas, sentimos que el grunge es un poco el lugar donde termina confluyendo el sonido de Rabia Anekekea.
¿Cómo describirían el sonido de Rabia Anekekea para alguien que nunca los escuchó?
Directo, crudo, distorsionado y sin vueltas. Un intento de ordenar un caos que nosotros mismos sugerimos.
¿Qué emociones esperan provocar cuando alguien escucha sus canciones por primera vez?
Nos gustaría que quien escuche nuestras canciones, o nos vea en vivo, pueda conectar con algo propio. Que haya un espacio para liberar, identificar emociones o simplemente sentir algo real, aunque sea incómodo. Muchas veces las canciones nacen desde emociones intensas o cosas difíciles de procesar, y creemos que la música también puede funcionar como una forma de catarsis compartida. Si alguien se siente acompañado, interpelado o simplemente sale del show con algo movido adentro, creemos que ya pasó algo importante. También buscamos generar un impacto sonoro y visual: ese contraste entre una imagen más prolija o formal y un sonido que desata caos, intensidad y cierta furia interior.
¿Hubo algún momento en el que sintieron que la banda encontró definitivamente su identidad?
Creemos que la identidad de Rabia fue apareciendo con el tiempo. A nivel musical todavía sentimos que seguimos encontrándonos, porque tenemos canciones bastante variadas y probablemente el sonido siga tomando forma con las próximas composiciones. Pero hay algo que sí sentimos que estuvo desde el principio: una identidad muy clara en las letras, en la forma de expresarnos y en lo que queremos transmitir. También desde lo visual hay una idea bastante marcada, ese contraste entre una imagen más pulida —camisa, corbata, tiradores— y una música que es prácticamente lo opuesto: caos, intensidad y una furia visceral. Más que encontrar una identidad cerrada, sentimos que estamos aprendiendo a profundizar algo que ya venía estando.
¿En qué momento artístico sienten que está Rabia Anekekea hoy?
Hoy sentimos que estamos en un momento de crecimiento. Recién terminamos de grabar material nuevo y estamos en una etapa donde conviven dos cosas: seguir tocando en vivo, que es probablemente lo que más disfrutamos, y al mismo tiempo empezar nuevos procesos creativos para lo que viene. La idea es seguir componiendo, grabando y creciendo de forma constante, sin dejar de movernos. La idea es lanzar singles y finalmente sacar nuestro primer material en plataformas, algo que sentimos que es un paso importante para la banda. También estamos búsqueda de nuevas fechas y en poder salir a tocar fuera de la ciudad y de la provincia. Estamos en un momento de crecimiento y con muchas ganas de llevar la Rabia a otros lugares.
¿Qué objetivos se plantearon para este año?
Uno de los principales objetivos era poder grabar nuestro primer material y eso ya está encaminado. Ahora el foco está puesto en lanzarlo, llevar las canciones a plataformas y empezar a construir algo más sólido también a la hora de presentarnos.
¿Qué creen que diferencia a la banda actual de la que comenzó hace cuatro años?
La banda nació desde la idea de reflotar algo que ya habíamos disfrutado mucho, pero terminó convirtiéndose en algo distinto. Empezamos pensando en retomar material viejo y terminamos haciendo muchísimas canciones nuevas. Creemos que hoy hay más madurez, más claridad en lo que queremos hacer y también más intención. Seguimos compartiendo la misma esencia de hacer música porque nos gusta, pero también aparece una búsqueda más consciente de transmitir algo y generar un impacto tanto sonoro como visual. Cada uno además atravesó procesos personales distintos en estos años, y eso inevitablemente terminó influyendo tanto en las composiciones como en la manera de tomarnos el proyecto.
Están trabajando en nuevas grabaciones. ¿Qué pueden adelantar sobre el próximo disco?
En cuanto a la grabación, se realizó en la sala de Kike, en “Alive, Estudios” y se va a estar mezclando próximamente, posiblemente con Pablo Aluen. El disco se va a llamar “Muéranse todos”, y va a tener entre 7 y 9 canciones. También vamos a trabajar en uno o dos videoclips que, esperamos, puedan salir este año. Las letras van a ser con las temáticas que fuimos mencionando a lo largo de las anteriores preguntas y queremos que suene fuerte, directo y sin muchas vueltas.
Para cerrar, si tuvieran que resumir a Rabia Anekekea en una sola frase, ¿cuál sería?
Probablemente lo resumiríamos bastante bien con la descripción que tenemos escrito en nuestra bio de Instagram: “Grunge sofocante, violento y sin filtro.”


