Por Alberto Sánchez
Mercurio Retrógrado
Junio y Julio 2026, dos meses a puro fútbol al compás del Mundial. Hasta el más palmario análisis se rinde ante la evidencia de los resultados que, desde el inicio mismo del torneo, demuestra que estamos ante un deporte que no admite la lógica.
Un poco por esta razón, pero además porque somos fruto de un crisol de razas, hacemos de la cábala un iuris et de iure, o sea, una presunción absoluta, irrefutable, inquebrantable.
Los argentinos, por estar formateados en estilos más europeos, no acudimos al vudú, macumba, magia negra ni otros maleficios tan comunes en países con fuerte ascendencia africana, como nuestros vecinos brasileños, pero igualmente apelamos a ritos y otras yerbas, algunas non sanctas. Basta y sobra con leer avisos clasificados de brujas prometiendo amarres amorosos.
Somos una nación presa del relato: primero fue el kirchnerista, de la patria liberada y la década ganada y después el mileista, de la motosierra para eliminar la casta política y la instauración del gobierno de los “puros y éticos”. Puro verso, ninguno de los dos ha podido resistir al archivo ni la sentencia de que la única verdad es la realidad.
En medio de todo, admito con dolor que, aun intentándolo, no puedo dar crédito a lo que pronostican horóscopos, cartas astrales, predicciones, etc. y me siento un paria que habita en una sociedad tan creyente de lo que nos dice el más allá.
Pero como no soy egoísta, les ofrezco un informe de diario El Litoral que tiene que ver con un calendario muy significativo, no se trata del enfoque horoscopero, sino una cuestión científica del universo.
A partir del 30 de junio de 2026 comenzó uno de los fenómenos astrológicos más comentados: Mercurio retrógrado. Para quienes siguen el movimiento de los planetas, este tránsito suele asociarse con demoras, malentendidos, reencuentros inesperados y asuntos inconclusos que reaparecen para pedir resolución.
Aunque desde el punto de vista astronómico se trata de un efecto visual que genera la sensación de que Mercurio se mueve hacia atrás desde la perspectiva terrestre, en astrología el fenómeno tiene un significado mucho más profundo. Se lo vincula con revisiones, replanteos y situaciones que obligarán a mirar hacia atrás antes de avanzar.
En este nuevo ciclo retrógrado, que arrancó a fines de junio, muchas personas podrían experimentar el regreso de vínculos, conversaciones pendientes, recuerdos intensos o decisiones que parecían cerradas. La frase “el pasado vuelve” cobrará fuerza especialmente en temas sentimentales, laborales y familiares.
Mercurio es el planeta asociado a la comunicación, los viajes, tecnología, el pensamiento y los acuerdos. Cuando entra en movimiento retrógrado, la astrología interpreta que esas áreas pueden atravesar confusiones o exigir una segunda mirada. Durante este período será habitual que se reinstalen mensajes de personas del pasado, proyectos frenados o situaciones que necesitarán correcciones. También podría haber retrasos en trámites, dificultades para coordinar planes o problemas relacionados con dispositivos electrónicos.
Sin embargo, especialistas en astrología sostienen que no todo será negativo. Lejos de representar una etapa de puro caos, Mercurio retrógrado funcionará como una oportunidad para revisar errores, reevaluar vínculos y recuperar asuntos pendientes.
En vez de apresurarse, el clima energético invitará a actuar con cautela y observar señales antes de tomar decisiones definitivas.
Impacto signo por signo
Aries: podría enfrentar reapariciones amorosas o conflictos emocionales no resueltos. Será un período de revisión afectiva
Tauro: asuntos familiares o domésticos volverán al centro de escena. Conversaciones pendientes cobrarán protagonismo.
Géminis: la comunicación será un punto sensible. Será importante pensar antes de hablar o enviar mensajes impulsivos.
Cáncer: temas financieros requerirán atención. Gastos inesperados o cuentas mal cerradas podrían reaparecer.
Leo: el tránsito impactará de forma directa y traerá replanteos personales, especialmente sobre vínculos y objetivos.
Virgo: emociones del pasado podrían resurgir. Será un buen momento para sanar o cerrar ciclos internos.
Libra: amistades, grupos o personas distanciadas podrían volver a escena de manera sorpresiva.
Escorpio: habrá revisiones en el plano profesional. Decisiones laborales anteriores podrían ponerse bajo análisis.
Sagitario: ideas, estudios o viajes podrían modificarse. Será conveniente revisar planes antes de concretarlos.
Capricornio: cuestiones económicas compartidas o asuntos legales requerirán mayor atención.
Acuario: el foco estará puesto en relaciones de pareja o sociedades, donde conversaciones pendientes podrían reactivarse.
Piscis: la rutina, el trabajo y la salud necesitarán ajustes para evitar agotamiento o desorganización.
La astrología, como puede sintetizarse tras la lectura de los que se viene para cada signo, anticipa un período marcado por reencuentros y asuntos sin resolver.
Más allá de las interpretaciones astrológicas, Mercurio retrógrado suele convertirse en un fenómeno que despierta curiosidad y expectativa entre quienes creen en la influencia de los astros. Las redes sociales suelen llenarse de advertencias, memes y experiencias vinculadas a exparejas que reaparecen o mensajes inesperados.
Para muchos mortales, este tránsito funcionará absolutamente como una invitación a detenerse y revisar aquello que quedó pendiente. En lugar de acelerar procesos, el período podría empujar a cerrar capítulos abiertos antes de iniciar nuevos proyectos.
La clave, según la mirada astrológica, estará en no tomar decisiones impulsivas, revisar contratos, chequear información importante y prestar especial atención a la comunicación.
Después de todo, cuando Mercurio parece retroceder, el mensaje simbólico será claro: antes de avanzar, habrá cosas del pasado que pedirán una segunda oportunidad o, al menos, una despedida definitiva.
En definitiva, esta mitad del año se presenta como un período de movimiento, decisiones y transformaciones. En el plano astrológico, como queda dicho, uno de los eventos más relevantes es el ingreso de Júpiter, un tránsito que marcará el inicio de un ciclo asociado a la expansión personal, creatividad, liderazgo y confianza.
Conocido como el planeta de las oportunidades, el crecimiento y la abundancia, Júpiter suele amplificar aquello que toca. Al entrar en Leo, signo vinculado con la autoexpresión, el brillo propio y el reconocimiento, abrirá una etapa que podría invitar a muchas personas a asumir protagonismo, explorar talentos y apostar por proyectos que hasta ahora permanecían postergados.
Sin embargo, antes de ese cambio energético, junio también ha sido un mes atravesado por cierres y ajustes. Muchos signos podrían sentir la necesidad de reorganizar rutinas, revisar vínculos y replantear metas antes de dar el próximo paso.
Aunque el ingreso de Júpiter ocurrió al finalizar junio, gran parte del mes funcionó como una preparación para ese nuevo escenario. La energía predominante invitará a resolver pendientes, ordenar aspectos emocionales y dejar atrás situaciones que ya no generan crecimiento.
El ingreso de Júpiter a Leo podría traer una impronta más audaz y optimista. La creatividad, el deseo de mostrarse al mundo y la búsqueda de reconocimiento ganarán protagonismo, tanto en lo personal como en lo profesional.
La llegada de Júpiter a Leo abrirá un período en el que el protagonismo personal ocupará un lugar importante. Será un momento propicio para los proyectos, reforzar la autoestima y animarse a escenarios nuevos.
También podrían cobrar fuerza temas vinculados al arte, el entretenimiento, el liderazgo y la capacidad de inspirar a otros. En muchos casos, este tránsito buscará impulsar una pregunta central: qué espacio ocupa cada persona en su propia vida y cuánto se anima a mostrarse tal como es.
Junio, entonces, ha funcionado como un puente entre el cierre de un ciclo y el inicio de otro más expansivo, donde la confianza y el deseo de crecimiento podrían convertirse en protagonistas para los doce signos del zodiaco.
De todos modos, con buenas perspectivas a la vista, un medio año quizás mediocre y la esperanza, para muchos seguirá en el piso, sólo que da reflexionar que los argentinos venimos soportando demasiadas batallas con resultados adversos y no hablo precisamente de fútbol.
Y el zodiaco occidental, se sabe, está dividido en 12 signos agrupados por cuatro elementos naturales (fuego, tierra, aire y agua). Tu signo astrológico depende de la posición del Sol en tu fecha de nacimiento…apuesten señores!
