Nota de Tapa

LA COPLA: veinte años de música, abrazos y memoria viva

Lo que comenzó como una apuesta impulsada por la pasión terminó convirtiéndose en uno de los espacios culturales más queridos de Río Cuarto. A dos décadas de abrir sus puertas, La Copla celebra una historia construida por músicos, artistas y un público que hizo del bar mucho más que un lugar para escuchar música: un punto de encuentro donde la cultura, la amistad y la identidad local encontraron un hogar

Hay lugares que trascienden el paso del tiempo porque logran convertirse en parte de la vida de una ciudad. No son solamente un edificio, un escenario o una barra. Son espacios donde se acumulan historias, donde se celebran encuentros, nacen proyectos y se construyen recuerdos colectivos.

En Río Cuarto, uno de esos lugares es La Copla Bar.

Durante veinte años, el espacio abrió sus puertas para recibir a músicos, artistas, escritores, bailarines y vecinos que encontraron allí un refugio para compartir una guitarra, una charla, un vino o simplemente el placer de escuchar música en vivo. En una época donde muchos espacios culturales desaparecieron por las dificultades económicas, los cambios de hábitos o la pandemia, La Copla consiguió algo poco frecuente: permanecer.

Ese recorrido fue celebrado el pasado 16 de mayo con una gran fiesta aniversario que reunió a artistas de distintas generaciones, clientes históricos y amigos de la casa. Más que un festejo, fue un reencuentro. Un abrazo colectivo entre quienes, de una u otra manera, fueron escribiendo la historia del lugar.

La celebración también permitió mirar hacia atrás y comprender que La Copla nunca fue solamente un bar. Su identidad se construyó a partir del sentido de pertenencia que generó entre quienes pasaron por allí. Tal vez por eso fue declarado de interés cultural por el Concejo Deliberante y hoy ocupa un lugar especial dentro del mapa cultural de Río Cuarto.

Sus responsables aseguran que jamás imaginaron llegar a los veinte años. La aventura comenzó casi sin certezas, sostenida únicamente por la pasión por la música y las ganas de crear un espacio diferente. Con el tiempo llegaron los desafíos, las crisis económicas, la pandemia y los cambios propios del mundo artístico. Sin embargo, el proyecto siguió adelante gracias al acompañamiento de quienes hicieron propio el lugar.

En diálogo con nuestra revista, repasaron la historia de La Copla, recordaron los momentos más emotivos de su aniversario y reflexionaron sobre el presente y el futuro de un espacio que ya forma parte del patrimonio afectivo de la ciudad.

¿Qué sensaciones les dejó haber celebrado los 20 años de La Copla Bar?

Fue una sensación hermosa, una mezcla de alegría y nostalgia. Lo más emocionante fue reencontrarnos con personas que forman parte de nuestra historia, incluso desde antes de abrir el bar. Compartir ese momento con tanta gente querida fue algo que nos va a quedar para siempre.

¿Cómo vivieron la noche del 16 de mayo y por qué eligieron a esos artistas para celebrar?

Quisimos que estuvieran los músicos que representan distintas etapas de La Copla. Invitamos a artistas jóvenes que están creciendo y también a amigos que nos acompañaron durante todos estos años. Muchos compartieron escenario con nosotros y otros fueron parte del crecimiento del bar. Era importante que esa noche reflejara toda esa historia.

¿Hubo algún momento especialmente emotivo?

En realidad, toda la noche fue emocionante. Cada abrazo significaba reencontrarse con alguien que fue importante en este camino. Hubo recuerdos, anécdotas y mucho agradecimiento. Si tuviéramos que resumir esa noche en una imagen, sería justamente un abrazo. Ese abrazo representa el espíritu de La Copla.

Cuando abrieron las puertas por primera vez, ¿imaginaban llegar a este aniversario?

Para nada. Sinceramente pensábamos que quizá no duraríamos ni un mes. Siempre vivimos el proyecto día a día, sin hacer demasiados planes. No somos empresarios de la noche; simplemente nos mueve la pasión por la música y por este espacio. Hubo momentos muy difíciles, especialmente durante la pandemia, pero mucha gente nos sostuvo. Los dueños del local, quienes trabajaron con nosotros, los músicos, los artistas y el público fueron fundamentales para seguir adelante.

¿Qué recuerdan de aquellos primeros años?

Creemos que La Copla la hizo la gente. Desde el comienzo hubo un enorme sentido de pertenencia. Por eso el lugar es tan querido por músicos, artistas y vecinos de Río Cuarto. Haber sido declarado de interés cultural es un orgullo enorme y sentimos que ocupamos un lugar importante dentro de la vida cultural de la ciudad.

Después de veinte años, ¿qué sueños quedan pendientes?

La verdad es que el sueño ya se cumplió. Haber llegado a los veinte años haciendo música en vivo es algo que nunca imaginamos. No sabemos qué pasará dentro de diez años, pero hoy sentimos que haber permanecido tanto tiempo ya es un logro histórico.

¿Qué lugar ocupa hoy La Copla dentro de la cultura riocuartense? ¿Cómo describirían el espíritu del lugar a quien nunca vino?

Diríamos que es un espacio de amistad. Un lugar donde se comparte música, un vino, una empanada y una conversación. Es un lugar sencillo, pero hecho con mucho amor. Queremos que cualquiera que llegue se sienta como en su casa y forme parte de la historia.

¿Qué les gustaría que diga la gente cuando recuerde estos primeros veinte años?

Nos gustaría que la gente siga compartiendo el espacio y contando sus propias historias. No queremos vivir del recuerdo, sino mantener viva la memoria de todo lo que pasó acá. Eso es lo más lindo que puede dejar un lugar como este.

Si tuvieran que resumir la historia de La Copla en una frase, ¿cuál sería?

Más que una frase, elegiríamos una palabra: esencia. La esencia de quienes trabajamos acá, de los músicos, de los artistas y del público. Si ellos no hubieran estado, La Copla no existiría. Para nosotros es una extensión de nuestras propias vidas y, de alguna manera, también de las vidas de muchas personas que hicieron suyo este lugar.

Con algunos retoques de diseño (tipografía de revista, fotos destacadas y destacados de citas), esta nota ocupa aproximadamente tres páginas de Word. También podría darle un estilo más de crónica periodística, con una apertura más literaria y un tono similar al de revistas como Anfibia o Brando, manteniendo las preguntas y respuestas al final.