Agustina Presbiterio y Daniela Mercado
“Cruces entre tintas y puntadas”: un encuentro entre el tatuaje, el dibujo y el bordado
La exposición reúne las obras de Agustina Presbiterio y Daniela Mercado, dos artistas que, desde técnicas y miradas diferentes, encuentran puntos de encuentro en la cultura, la memoria, el cuerpo y la huella.
“Cruces entre tintas y puntadas” nace de un encuentro entre dos artistas y dos maneras diferentes de expresarse. El proyecto surgió a partir de una propuesta de la Asociación Riocuartense de Plásticos, que las eligió para compartir esta exposición. El vínculo entre ambas ya había comenzado el año anterior, cuando coincidieron en otra muestra realizada en la Casa de la Cultura.
La propuesta parte de dos lenguajes artísticos diferentes. Por un lado, la xilografía y el bordado; por otro, las acuarelas y el dibujo orientado al tatuaje tradicional japonés. A pesar de las diferencias técnicas, hay temas que atraviesan ambas producciones: la cultura, la memoria, el tiempo y la idea de dejar una huella. Lo manual aparece como una forma de intervenir una superficie, transformarla y construir un relato.
¿Cuál es la idea principal que buscamos transmitir con esta muestra?
“La tinta/tatuaje y el bordado tienen algo en común y es que son marcas que quedan sobre una superficie”. Desde esa idea surge el cruce entre las obras y la posibilidad de pensar el cuerpo, la piel, el papel y los hilos como superficies capaces de guardar, contar e hilar historias.
En una de las búsquedas que atraviesa la muestra aparece una fascinación por el tatuaje tradicional japonés y por todo el universo cultural que lo rodea. El interés no está solamente en el tatuaje como práctica, sino también en comprender las historias, los símbolos y las tradiciones que existen detrás de cada imagen. Las acuarelas y los dibujos forman parte de esa búsqueda y de una manera personal de interpretar una tradición profundamente arraigada desde el presente. “No busco simplemente reproducir imágenes del tatuaje tradicional japonés, sino acercarme a ellas, estudiarlas y comprenderlas”.
¿Cómo fue el proceso de trabajar juntas y combinar nuestros diferentes estilos?
“Nos encontramos desde nuestras diferencias”. Cada una parte de una técnica y una sensibilidad propia y, en lugar de buscar que las obras se parezcan, la intención fue generar un diálogo entre ellas. El proceso consistió en descubrir puntos de encuentro vinculados con la huella, el cuerpo, lo manual, el tiempo y la cultura, construyendo una muestra común sin perder la identidad de cada artista.
Presentar este proyecto en Río Cuarto también significa acercar estos lenguajes a personas que quizás todavía no los conocen. Compartir las búsquedas y los procesos permite generar un lugar de encuentro, crecer como artistas y, al mismo tiempo, contribuir a que la escena artística local siga encontrando espacios para expresarse.
¿Con qué sensación o mensaje nos gustaría que se quede el público después de visitar la muestra?
La intención es invitar a mirar más allá de la técnica y preguntarse qué historias habitan esas imágenes. “Cruces entre tintas y puntadas” busca dejar la idea de que el arte no necesita hablar en un único lenguaje para encontrarse y que, muchas veces, son las diferencias las que generan los cruces más interesantes.
