Nota de Tapa

Casa Napole: cuando una pasión personal se convierte en un universo propio

Betina Ferrero creó Casa Napole como una manera de salir, por un momento, del mundo de la facultad y conectarse con aquello que realmente disfrutaba. Lo que comenzó como un emprendimiento de decoración fue creciendo hasta convertirse en una propuesta que reúne indumentaria, textiles y objetos para el hogar, con una identidad marcada por la calidez, la sencillez y el trabajo artesanal.

Casa Napole nació de una necesidad personal. Mientras cursaba el último año de Abogacía, Betina Ferrero sentía que su vida giraba alrededor de la facultad y de una exigencia constante consigo misma. En ese contexto apareció la necesidad de hacer algo diferente, de encontrar un espacio propio que le permitiera desconectarse de esa rutina.

“Napole nació para sacarme un poco de mi mundo facultativo”, cuenta Betina. Su gusto por diseñar, realizar cosas manualmente, coordinar logística y buscar precios, actividades que ya formaban parte de su vida cotidiana, fueron el punto de partida para transformar esas inquietudes en un emprendimiento.

Así nació Napole, primero como una propuesta vinculada a la decoración. Con el tiempo, el proyecto incorporó una línea de indumentaria y pasó a pensarse como algo mucho más amplio. Para Tina, Casa Napole es una extensión de su propia personalidad: su casa, su armario y su forma de vivir.

Desde el comienzo, la identidad estética estuvo definida por los colores neutros, los diseños simples y las líneas atemporales. Aunque reconoce que en algunas oportunidades se cuestionó si debía ampliar la paleta de colores o modificar los diseños para llegar a un público más amplio, decidió mantenerse fiel a aquello que realmente le gustaba. “Lo que vendo, es lo que soy”, explica.

La dimensión artesanal también ocupa un lugar central. Para Betina, hacer algo completamente a mano en un mundo que avanza cada vez más rápido significa encontrar una pausa. Ese proceso se convirtió no solamente en una característica de los productos, sino también en una forma de desconectarse del mundo exterior.

El proyecto, que nació hace apenas dos años, continúa creciendo y abriendo nuevas posibilidades. Hoy Casa Napole combina indumentaria, textiles y objetos para el hogar, pero Betina imagina un futuro todavía más amplio: que Napole deje de ser solamente una marca y pueda convertirse verdaderamente en una “Casa Napole”.

Más allá de los productos, Casa Napole busca transmitir una determinada manera de habitar los espacios y de vivir lo cotidiano. La elección de materiales, texturas y colores responde a una búsqueda de serenidad y calidez, mientras que el vínculo cercano con quienes eligen la marca forma parte fundamental de la experiencia.

¿Qué buscás transmitir a través de los materiales, las texturas y los colores que elegís para tus productos?

Los colores neutros a mí siempre me brindaron cierta calma, eliminan el ruido visual, dan cierta elegancia, pero a la vez no te marcan una distancia. Es cálido, da una sensación de tranquilidad.

¿Hay algún producto o creación que tenga un significado especial para vos porque represente particularmente la esencia de Casa Napole?

Todos están pensados y elegidos para brindar esta serenidad en el hogar y transmitir calma, para que llegues a tu hogar y te sientas acogido. Un poco lo mismo se busca en la parte de indumentaria: sentirse cómoda y liviana para con el mundo.

¿Cómo es el vínculo con las personas que eligen Casa Napole? ¿Qué es lo que más disfrutás de ese intercambio con tus clientas?

Me encanta tener habilitado el canal de WhatsApp, y es algo que me costó mucho soltar como único medio de venta (ya que hace poquito habilitamos la página web), porque me generaba mucha cercanía con mis clientas, que me costaba soltar, ya que de pronto surge charla de la vida. Me gusta eso, la cercanía. Trato de tener y estar lo más presente que se pueda. En definitiva, estoy compartiendo un poco de mí a través de un emprendimiento, que de a poco se va haciendo marca, y eso genera una comunidad, un hogar virtual, pero hogar de gente conocida en fin, con gustos similares.

¿Cuál fue el mayor desafío que encontraste al momento de construir y hacer crecer tu propia marca?

Siento que todavía me queda muchísimo por recorrer. Napole nació hace apenas dos años. Sin dudas, el mayor desafío es emprender en nuestro país, que nos exige aprender y adaptarnos rápido a las nuevas reglas del juego, que cambian de la noche a la mañana. Pero son gajes del oficio y la adrenalina que nos mantiene vivos. ¡Sin un poco de estrés, no tendría la misma gracia!

¿Qué sueños tenés para Casa Napole? ¿Hay algún proyecto, colección o desafío que tengas ganas de concretar?

Tengo un proyecto muy grande, que requiere de muchísimo más trabajo, tiempo, financiación y quitarme un poco el miedo. No lo haré público porque no es algo que exista en Río Cuarto aún y no quisiera que la idea sea robada, jajaja. Pero espero y creo que en un futuro Napole no solo exista como una marca, sino que le dé plenitud al nombre completo: Casa Napole.

Si tuvieras que definir Casa Napole en tres palabras, ¿cuáles elegirías y por qué?

Si tengo que definir Napole en tres palabras sería:

Calidez: Porque busco crear esa sensación de pausa y serenidad dentro de la rutina. Ya sea a través de los textiles, los objetos o las prendas de indumentaria, la idea es transmitir esa calma de llegar a un espacio que te abraza y se siente verdaderamente como un hogar.

Detalle: Porque hay un proceso súper artesanal y pensado detrás de cada propuesta. Desde las texturas, los materiales, la paleta de colores, los mensajes que siempre enviamos en cada paquete que sale, hasta la atención cercana con cada clienta.

Simplicidad: Porque a través de Napole no busco imponer modas ni recargar los ambientes, sino ofrecer líneas atemporales y un estilo de vida liviano. Es la belleza de lo cotidiano, de lo clásico y de lo que te acompaña en el día a día.

¿Creés que las reglas del juego cambiaron?

Creo 100% que cambió la modalidad de vender, que hoy la gente no compra un producto, sino una experiencia: te compra quien hay detrás, qué transmitís, sin hablar del cambio rotundo que generó la venta web luego de la pandemia. Yo soy nueva en el rubro. Muchas veces me plantean la idea de tener un local a la calle, pero hoy en día no es lo que tengo como objetivo. Creo que es preferible gastar la plata de un alquiler en pauta publicitaria, me parece más rentable. Creo fielmente que lo online recién está empezando a tomar fuerza y que es a lo que hay que potenciar.