Por Alberto Sánchez
“Farmear aura”, un fenómeno nacido en videojuegos que ahora copa las plazas
Días atrás, llegué a la casa de una de mis hijas para festejar el cumpleaños de mi nieto mayor. No más entrar, hice un gesto con la mano sobre mi cara y pregunté a los chicos, ¿vamos a farmear aura?
Se produjo un silencio sepulcral que duró unos momentos hasta que los chicos estallaron en gritos, aplausos y risas cómplices, asegurando que no hay en el mundo un abuelo más actualizado. Algo así como un copado total.
Pasada la travesura, obviamente no compartida por el resto de adultos mayores, acoté que no entiendo nada sobre este comportamiento adolescente-juvenil y que, en rigor, los asemeja a los zombies de las películas, es decir, a cadáveres reanimados.
El término se volvió viral en redes sociales a partir de batallas, encuentros en los que jóvenes compiten mediante poses, gestos y movimientos para demostrar quién tiene mayor “aura”. La periodista Angy Herrera explicó en el stream de Data Diario de dónde surgió este particular concepto y por qué la cultura de los videojuegos y el anime resulta clave para entenderlo. Veamos.
Herrera explicó que “farm” significa cultivar y que hacer “farming” consiste en realizar una acción repetitiva que permite acumular puntos, experiencia u otro tipo de beneficio. Un ejemplo puede encontrarse en Minecraft, donde un jugador realiza determinadas acciones de manera reiterada para incrementar su experiencia.
La segunda parte del concepto refiere al “aura”, entendida en este contexto como aquello que transmite una persona y que la hace parecer más espectacular, singular o llamativa frente a los demás. De la combinación de ambos términos surge la idea de realizar determinadas acciones para incrementar la percepción que otros tienen sobre uno mismo.
Según la investigación presentada en “Algo salió mal” el concepto de “aura farming” tiene su origen en el anime “Solo Leveling”. Allí, uno de los personajes pasa de ser considerado el guerrero más débil a convertirse en alguien que sorprende tanto a los espectadores como a quienes forman parte de la historia. (Algo así como yo frente a mis nietos)
¿En qué consisten las batallas?
Enfrentan a dos personas que se colocan una frente a la otra y realizan determinados gestos o actitudes con el objetivo de elevar su “aura”. A diferencia de una competencia de freestyle, donde la herramienta principal es la palabra, en estas disputas el protagonismo está puesto en el cuerpo y en los gestos.
Esos movimientos reciben el nombre de “emotes”, una palabra también vinculada al universo de los videojuegos. Herrera explicó que en Fortnite, por ejemplo, los personajes pueden ejecutar bailes y acciones predeterminadas frente a sus contrincantes. Esa misma lógica fue trasladada al mundo real por quienes participan de las batallas.
La clave está en que no se trata de movimientos improvisados. Los participantes realizan acciones que forman parte de un repertorio conocido y que tienen un significado determinado dentro de esta cultura.
Dentro de este universo aparece también la figura del “Chad”, un estereotipo asociado al hombre hegemónico, musculoso, de mandíbula marcada y aspecto considerado masculino. Herrera explicó que algunos de los gestos utilizados en las batallas buscan justamente representar esa estética.
Uno de esos movimientos es el “mewing”, que está relacionado con ejercicios destinados a conseguir una mandíbula más marcada. En la lógica de “farmear aura”, una pera pronunciada es asociada con una apariencia más masculina y con la figura del “Chad”, por lo que mostrarla mediante determinados gestos permitiría incrementar el aura del participante.
Para Herrera, el fenómeno demuestra cómo las comunidades vinculadas a los videojuegos y al anime pueden trascender el universo digital y trasladar sus códigos a la vida cotidiana. Los juegos y el anime son, según explicó, dos mundos con comunidades muy grandes capaces de marcar tendencias.
El fenómeno ya comenzó a ganar presencia en espacios públicos. El primer evento mencionado durante el programa se realizó en São Paulo y reunió a más de 200 personas. A partir de ese encuentro, los videos se viralizaron y las competencias comenzaron a replicarse en distintos lugares.
La expansión llegó también a la Argentina y se llevaron a cabo varios encuentros en distintas ciudades, siendo el más promocionado el previsto para el 17 de septiembre –para esa fecha ya entregué esta nota, o sea, desconozco el resultado- en la porteña Costanera Norte para la primera batalla oficial de “Farmear Aura” del país, con inscripción previa.
El alcance del término fue tal que comenzó a ser utilizado incluso fuera de las tribus de los videojuegos. La propia investigación de “Algo salió mal” señaló que el concepto llegó a ser utilizado por Jorge Fontevecchia, en diario Perdil, en una crítica al presidente Javier Milei.
Sin embargo, la idea de construir una imagen de superioridad o espectacularidad mediante gestos y poses no es completamente nueva. La investigación también trazó un antecedente en la película “Zoolander”, estrenada en 2001, donde ya aparecía una representación exagerada de este tipo de comportamiento.
Así, lo que comenzó como una expresión surgida de códigos propios de los videojuegos y el anime terminó convirtiéndose en un fenómeno viral que abandonó las pantallas para instalarse en las plazas, como la Mitre, en Mar del Plata, que juntó a cientos de chicos.
“Farmear aura” es, en definitiva, una nueva forma de competencia basada en gestos, poses y códigos compartidos que busca determinar quién consigue proyectar la mayor espectacularidad frente a los demás. Tendencia que premia el carisma, la actitud y la creatividad entre miembros de la llamada Generación Z.
Evidentemente, juegos como League of Legends, Honor of Kings o Pokémon Unite popularizaron este término, asociándolo con el esfuerzo constante para progresar en un entorno virtual.
Juan Ríos, de Infobae y Fabiana Solano, de El Destape, coinciden en afirmar que la lógica que lleva al concepto es sencilla, aunque difícil de explicar a cualquier persona mayor de 25 años, y eso lo hace un fenómeno bastante revelador en sí mismo.
Gestos como hacer un tiro imposible sin esfuerzo y embocarlo, caminar y ser hipnótico, sostener una pose difícil con elegancia, una acrobacia que parece lograrse sin esfuerzo, dar una respuesta ingeniosa y sorprender, hacer un gesto o chiste asociado a algún personaje y conseguir la resonancia, son todas acciones posibles de “dar aura”.
Pero ojo, que lo contrario también funciona para perderla: tropezarse, quedar en ridículo, hacer algo demasiado obvio, esforzarse demasiado por ser aceptado, simular personalidad, actuar de forma predeterminada, son cosas que generan una mirada de desconfianza. Porque en este juego existe una regla fundamental: el aura funciona mejor cuando parece nacer sin haber sido buscada.
El problema es que, tal cual opinan los citados colegas, desde el momento en que existe una expresión para designar el intento de producirla y mostrarla, sobre todo en redes, hasta la espontaneidad, paradójicamente, puede pasar a ser una performance.
La viralización de “farmear aura” se dio de manera acelerada en plataformas como TikTok, Instagram y X, donde los usuarios comenzaron a aplicar el término en memes y comentarios. Frases como “+1000 de aura”, “+10.000 de aura” o “perdió aura” se utilizan para celebrar o ridiculizar comportamientos, casi como si existiera un marcador invisible que suma o resta puntos en función de la actitud de cada persona.
Lo cierto es que, en 2026, las batallas ya se instalaron aquí, en Brasil, Bolivia, Perú y Paraguay. Pero todavía hay resistencia, como la del director de la escuela de la Base Aérea de El Palomar, quien megáfono en mano, días atrás prohibió a sus alumnos esta práctica. “Me dan vergüenza y nunca más lo harán en este colegio”, les espetó.
