Por María Gisela Constantino
Adolescencias 3.0: Identidad, pantallas y el desafío de "pertenecer" en 2026
Ser adolescente hoy no es lo mismo que hace una década. Si antes el mundo se dividía claramente entre «la escuela» y «la casa», hoy las fronteras han desaparecido, y resurgieron nuevos “espacios transicionales” como me gusta llamarlos, ya que la adolescencia actual transcurre en un continuo bucle digital-presencial donde la identidad se construye tanto en el patio del recreo como en el feed de una red social. Aquí radica el verdadero desafío no solo para los adolescentes sino también para adultos que acompañamos el proceso de crecer.
Hoy, los adolescentes practican lo que los psicólogos llamamos extimidad, es decir la difusión pública de aspectos íntimos para obtener validación de sus pares o grupo de pertenencia.
Aquí la identidad va conformándose, el «yo» online entra en contraposición muchas veces con el «yo» offline, de esta manera para los adolescentes, no hay una distinción real entre ambos; son dos caras de la misma moneda que se alimentan mutuamente. Por ello, el acompañamiento de los adultos es trascendental, sobre todo en la prevención de riesgos que pueden surgir, por ejemplo, ante la presión de la perfección. La exposición constante a cuerpos y vidas «perfectas» está impactando directamente en la autoestima, generando comparaciones que pueden derivar en elevados niveles de ansiedad o conductas obsesivas con diversas áreas de sus vidas, como lograr el cuerpo deseado, trastornos alimentarios, entre otros.
Ante esto el acompañamiento del mundo adulto, junto a su mirada que es tomada por los adolescentes se transforma en un punto clave para el cuidado y resguardo en esta etapa de cambios profundos y acelerados. Para ayudar a navegar esta etapa el enfoque de los adultos debe cambiar, es necesario pasar de la prohibición a la alfabetización digital, para esto se sugiere:
- Escuchar sin juzgar: Validar sus emociones en ambos mundos (virtual y real) es fundamental para mantener el vínculo.
- Fomentar el pensamiento crítico: Ayudarlos a entender que lo que ven en pantallas es, a menudo, una construcción editada de la vida real, no siendo la realidad concreta y objetiva que se vive.
- Promover el equilibrio: Establecer momentos de desconexión total para fortalecer las relaciones cara a cara sin estar atravesadas por una pantalla, fomentando el desarrollo de vínculos sociales de amistad y relaciones saludables.
En los tiempos actuales, la adolescencia no es mejor ni peor que en épocas anteriores, como dice un conocido dicho: “no todo pasado fue mejor”, hoy es una metamorfosis acelerada. Nos encontramos, más que «nativos digitales», con adolescentes “exploradores” de una nueva forma de ser humanos. El reto no es desconectarlos del mundo, sino enseñarles a habitarlo con conciencia, seguridad y salud emocional.
María Gisela Constantino
Lic. En Psicología – M.P.7899
Docente e Investigadora
Universidad Siglo 21
Diplomada en Promoción y Protección
de NNyA en Entornos Digitales
