Por Alberto Sánchez
Ciclamen y otras bellezas
Decididamente, amo el verano y no quiero al invierno. De todos modos, los efectos terribles que está provocando el cambio climático, que todos percibimos, menos el Presidente, provoca intensas nevadas en nuestras sierras cordobesas, Cuyo, NOA y todo el sur; al mismo tiempo, temperaturas de 31 grados en Mina Clavero.
Estados Unidos, Africa y Europa registran calores inusuales y añaden terremotos, volcanes que se activan y tsunamis
La fauna y flora están más desorientadas que Jorge Rafael Videla en el día del amigo y, como el año pasa volando, en el momento menos pensado estamos celebrando el arribo de la primavera y la estudiantina.
Por eso me he puesto a pensar qué plantar ahora para que mi patio mediano explote de flores cuando llegue septiembre.
Con los días más cálidos, muchas personas comienzan a preparar jardines, patios y balcones para disfrutar de una primavera repleta de color. Aunque la estación de las flores todavía no comenzó, este es uno de los mejores momentos para colocar determinadas especies que necesitan tiempo para desarrollar raíces fuertes y florecer en su máximo esplendor.
Elegir las plantas adecuadas y sembrarlas en la época indicada puede marcar una gran diferencia. Además de embellecer los espacios exteriores, muchas de estas variedades atraen mariposas, abejas y otros polinizadores que contribuyen al equilibrio del ecosistema, según me lo recuerda diario El Litoral.
Si bien cada especie tiene necesidades particulares, existen algunas opciones que se adaptan con facilidad y ofrecen una floración abundante durante gran parte de la primavera e incluso el verano.
Los pensamientos son una de las mejores alternativas para quienes buscan flores resistentes y de rápido crecimiento. Se destacan por su amplia variedad de colores, que incluye tonos violetas, amarillos, blancos, azules y combinaciones multicolores.
Estas plantas toleran muy bien las temperaturas frescas y pueden comenzar a florecer incluso en agosto, manteniendo su belleza durante varias semanas si reciben los cuidados adecuados.
Otra opción muy elegida son las petunias, famosas por su floración abundante y prolongada. Se adaptan tanto a jardines como a macetas colgantes y ofrecen flores de distintos tamaños y colores intensos.
Para favorecer su desarrollo, conviene ubicarlas en lugares con buena exposición al sol y retirar las flores marchitas de manera periódica, lo que estimula la aparición de nuevos brotes.
Las caléndulas son apreciadas tanto por su aspecto ornamental como por su rusticidad. Sus flores de tonos amarillos y anaranjados aportan luminosidad a cualquier espacio y soportan muy bien diferentes condiciones climáticas.
Además de decorar el jardín, suelen atraer insectos beneficiosos que ayudan a controlar algunas plagas de forma natural.
Las margaritas, por su parte, nunca pasan de moda. Su combinación de pétalos blancos y centro amarillo aporta un estilo clásico que combina con casi cualquier diseño de jardín.
Ambas especies requieren riegos moderados y un suelo con buen drenaje para desarrollarse correctamente. Las margaritas son resistentes y florecen durante gran parte de la primavera.
Para obtener buenos resultados, los especialistas en jardinería aconsejan seguir algunas prácticas básicas:
- Elegir un lugar con buena iluminación natural.
- Utilizar un sustrato fértil y con buen drenaje.
- Evitar el exceso de agua para prevenir enfermedades en las raíces.
- Retirar flores secas y hojas deterioradas para estimular nuevos brotes. (Mi suegra me enseñó hace años que el mejor pesticida es el jabón blanco disuelto en agua y pasar al follaje un algodón empapado en él)
- Aplicar fertilizante específico para plantas con flor cuando sea necesario.
- Controlar periódicamente la presencia de plagas.
- Preparar el jardín con anticipación ofrece mejores resultados
También es un buen momento para limpiar canteros, renovar macetas, incorporar tierra fértil y planificar la distribución de las especies según la cantidad de sol que recibe cada sector del patio.
Incluso en espacios reducidos, como balcones o terrazas, es posible crear rincones llenos de color utilizando macetas de distintos tamaños y combinando variedades con diferentes alturas y tonalidades.
Con algunos cuidados sencillos y la elección correcta, el jardín puede transformarse en un espacio lleno de vida, arrancando en septiembre. Plantar ahora no solo favorece una floración más abundante, sino que también permite disfrutar de un paisaje colorido durante varios meses.
Una joyita poco conocida en el Imperio
Hemos comprobado que, con el invierno, las plantas comenzaron perder fuerza y color. Sin embargo, existe una especie capaz de mantener su atractivo incluso en condiciones adversas: la conocida como ciclamen. Sus flores vibrantes y resistencia frente al frío la convierten en una de las opciones más elegidas para decorar espacios exteriores durante la temporada invernal.
El ciclamen se destaca por sus tonos intensos, que pueden variar entre rosa, rojo, blanco, violeta y combinaciones entre distintas tonalidades. Su aspecto delicado contrasta con su fortaleza natural, ya que puede soportar heladas moderadas y temperaturas cercanas a los cero grados cuando recibe los cuidados adecuados.
Esta planta florece durante los meses más fríos del año, una característica que la diferencia de muchas especies ornamentales. Mientras otros ejemplares entran en una etapa de descanso por el descenso térmico, el ciclamen despliega sus flores y aporta vida a jardines, terrazas, patios y balcones.
Además del valor decorativo, su tamaño compacto permite adaptarla a diferentes espacios. Puede cultivarse en macetas, jardineras o directamente en el suelo, siempre que cuente con un ambiente favorable para conservar su desarrollo y prolongar su floración.
El secreto de su resistencia está en su capacidad para adaptarse a climas frescos. Aunque necesita protección frente a condiciones extremas, tolera mejor que otras las temperaturas bajas y puede mantenerse saludable durante gran parte del invierno.
Entre sus principales características se encuentran:
- Flores de colores intensos durante los meses fríos.
- Capacidad para soportar heladas leves.
- Crecimiento ideal en lugares con sombra o semisombra.
- Hojas verdes con formas decorativas.
- Poco mantenimiento si recibe el riego adecuado.
- Adaptación tanto a interiores luminosos como a espacios exteriores protegidos.
El ciclamen necesita un suelo con buen drenaje, ya que el exceso de agua puede afectar sus raíces. Por eso, uno de los cuidados más importantes consiste en evitar los encharcamientos y mantener una humedad equilibrada.
También es recomendable ubicarlo en zonas donde no reciba sol directo durante muchas horas. La luz natural favorece su crecimiento, pero el calor intenso puede perjudicar sus hojas y flores. En invierno, los espacios frescos y luminosos suelen ser los más apropiados.
Para mantener la intensidad de sus flores, el ciclamen requiere algunos cuidados simples. El riego debe realizarse con moderación, preferentemente cuando la tierra comience a secarse en la superficie. Es importante evitar mojar el centro de la planta, donde nacen las hojas y flores, para reducir el riesgo de daños.
La limpieza también cumple un papel importante. Retirar las flores marchitas permite que la planta concentre su energía en nuevos brotes y ayuda a prolongar su etapa ornamental. Además, una ubicación protegida del viento fuerte puede favorecer su conservación durante los días más fríos.
Aunque puede resistir bajas temperaturas, las heladas intensas o prolongadas pueden afectar su estructura. En esas situaciones, conviene trasladarla a un lugar más resguardado o cubrirla temporalmente para evitar daños.
Su combinación de resistencia y belleza hizo que esta especie se transforme en una de las favoritas para quienes buscan sumar color al hogar sin depender de plantas exclusivamente de primavera o verano. El ciclamen demuestra que los jardines también pueden mantenerse llenos de vida cuando el frío domina el paisaje.
Con sus flores llamativas y su capacidad de adaptación, esta planta representa una alternativa ideal para quienes desean disfrutar de espacios verdes durante todo el año. Su presencia aporta un toque decorativo único y confirma que algunas especies encuentran en el invierno el momento perfecto para mostrar todo su esplendor.
Después de haberme instruido sobre artes botánicas, no descarto comprar un terrenito e instalar un vivero, eso sí, con precios acomodados para lectores de la Revista XXI.
