Otoño Polifónico 2026: Río Cuarto respira música y memoria
En el corazón del sur cordobés, la ciudad de Río Cuarto vuelve a consolidarse como un faro cultural con la séptima edición del Otoño Polifónico, un evento que, año tras año, amplía sus horizontes artísticos y profundiza su vínculo con la comunidad. Bajo el lema “La Ciudad Respira Música”, esta edición 2026 no solo reafirma su identidad como festival de excelencia, sino que además adquiere un carácter profundamente emotivo al rendir homenaje a uno de sus grandes impulsores: Fernando Sassatelli.
La apertura del festival tuvo lugar en la explanada municipal, con la Plaza de la Juventud convertida en un auditorio a cielo abierto que reunió a autoridades, artistas y vecinos en una ceremonia cargada de simbolismo. El concierto “In Paradisum”, interpretado por la Orquesta de Cámara y el Coro Polifónico Municipal, marcó el inicio de cinco días en los que la música se despliega en múltiples formas, estilos y escenarios.
Este año, el Otoño Polifónico adquiere una relevancia aún mayor tras haber sido declarado Fiesta Provincial por la Legislatura de Córdoba. Este reconocimiento no solo destaca su calidad artística, sino también su impacto cultural, social y económico en toda la región. En un contexto donde las industrias culturales enfrentan constantes desafíos, la consolidación de este festival representa una apuesta firme por la producción local, la circulación artística y el acceso democrático a la cultura.
La figura de Fernando Sassatelli atraviesa toda la edición como una presencia viva. Recordado como un visionario y gestor incansable, Sassatelli fue clave en la creación de este festival, concebido desde sus inicios como una propuesta sinfónica, colaborativa y diversa. Su legado se manifiesta en cada concierto, en cada intervención artística y en la posibilidad de que músicos locales, provinciales y nacionales encuentren en Río Cuarto un espacio para expresarse.
El intendente Guillermo De Rivas lo definió como “un soñador comprometido”, capaz de imaginar un evento con identidad propia en una ciudad que, hasta hace pocos años, no contaba con un festival de estas características. Hoy, esa visión no solo se sostiene, sino que crece y se proyecta como una política cultural consolidada.
Durante cinco jornadas, más de 40 intervenciones artísticas se distribuyen en distintos puntos de la ciudad, generando un mapa cultural dinámico que invita a recorrer Río Cuarto desde una perspectiva distinta. Espacios públicos, salas teatrales y escenarios al aire libre se convierten en puntos de encuentro donde la música clásica dialoga con el folklore, el rock, el tango y las nuevas expresiones contemporáneas.
La programación incluye figuras de renombre nacional como Kevin Johansen, Nahuel Penissi, Los Tekis, León Gieco, Julia Zenko y el dúo Baglietto–Vitale, quienes aportan su talento a una grilla que equilibra trayectoria y diversidad. Esta convivencia de estilos no es casual: responde a la esencia misma del festival, que busca romper las barreras entre géneros y acercar la música a públicos diversos.
Pero el Otoño Polifónico es mucho más que una sucesión de conciertos. Es, ante todo, una experiencia colectiva que transforma la vida cotidiana de la ciudad. Comercios, hoteles, restaurantes y emprendedores locales se ven beneficiados por el movimiento que genera el evento, evidenciando cómo la cultura puede convertirse en motor de desarrollo económico.
Al mismo tiempo, el festival promueve la participación activa de instituciones locales, como las agrupaciones folklóricas que colaboran en la venta de entradas para los espectáculos del Anfiteatro. Este modelo de gestión, basado en la articulación entre el Estado, la comunidad y el sector cultural, fortalece el tejido social y amplifica el impacto del evento.
La accesibilidad también es un eje central. Con entradas a precios populares para las funciones en el Teatro Municipal y propuestas gratuitas en espacios abiertos, el Otoño Polifónico reafirma su vocación inclusiva. La cultura, en este contexto, deja de ser un privilegio para convertirse en un derecho compartido.
Otro aspecto destacado es la capacidad del festival para construir identidad. En una época marcada por la globalización y la homogeneización cultural, iniciativas como esta permiten revalorizar lo local sin perder de vista lo universal. Río Cuarto se posiciona así como un punto de referencia en el mapa cultural argentino, demostrando que las grandes propuestas no son exclusivas de las grandes capitales.
La emoción que atraviesa esta edición, en homenaje a Sassatelli, se percibe en cada palabra y en cada gesto. Autoridades, organizadores y artistas coinciden en destacar su legado, no solo como gestor cultural, sino como alguien que supo entender el poder transformador del arte. Su visión continúa vigente, impulsando un festival que crece sin perder su esencia.
En definitiva, el Otoño Polifónico 2026 no es solo un evento: es una celebración de la música, de la memoria y de la comunidad. Es la confirmación de que cuando una ciudad apuesta por la cultura, los resultados trascienden lo artístico para convertirse en una experiencia colectiva que deja huella.
Río Cuarto respira música. Y en ese respirar compartido, encuentra una forma de narrarse, de proyectarse y de emocionarse. En tiempos donde lo inmediato suele imponerse, el Otoño Polifónico invita a detenerse, a escuchar y a reconectar con aquello que nos une: la capacidad de sentir a través del arte.




