Por Alberto Sánchez

SIN AMIGOS

A cada rato se hacen juntadas para celebrar la amistad. Por eso resulta increíble que haya personas sin amigos. Para muchos, indudablemente esa carencia genera inquietud sobre lo que puede revelar íntimamente el ser humano.

A tal punto, que los psicólogos e incluso la Inteligencia Artificial (IA) están abordando el tema y se preguntan si no tener amigos revela un rasgo de la personalidad, como la introversión, un problema de adaptación o si obedece a circunstancias externas.

El comunicador Dylan Escobar Ruiz acaba de publicar un artículo donde cuenta que acudió a la información de la prestigiosa Clínica Mayo para analizar el significado de la falta de vínculos sociales y sus posibles consecuencias en la salud.

Arranca diciendo que la amistad “representa un aspecto social y está asociada con el bienestar integral”. Hasta aquí, nada novedoso. Más preciso, el citado centro médico dice que las relaciones personales “inciden en la salud física y emocional, aunque en ocasiones, establecer o conservar lazos de amistad puede ser complejo”.

 (El último viernes de noviembre, desde hace décadas, se reúne en torno a la mesa la promoción del San Buenaventura de la que formo parte. Tanto en días anteriores, durante la organización, en la previa y después de la cena, todos experimentamos una sensación muy especial, difícil de explicar, algo así como un sentido gigante de pertenencia y amor)

Corroborando tales vivencias, la Clínica Mayo afirma que los amigos influyen de forma positiva en la salud porque “proveen acompañamiento y apoyo en momentos difíciles y pueden contribuir a superar situaciones como un divorcio, enfermedades o la pérdida de un ser querido. Además, fortalecen la confianza y la autoestima y ayudan a reducir el estrés”.

(Los del Sanbue damos fe de ello: el cuervo perdió dos hijos, a más de uno nos diagnosticaron cáncer y ni qué hablar cuando muere alguno de la promoción o un querido ex profe).

La IA, a partir del análisis de datos psicológicos, enfatiza que diversos estudios muestran que la falta de vínculos sociales incrementa el riesgo de depresión y otros problemas de salud, dejando entreabierta la puerta para enfermedades mentales como el Alzheimer. Y a la inversa, quienes cuentan con una red de apoyo tienen mayor probabilidad de mantener hábitos saludables y vivir más tiempo.

Algunos motivos

Según la Clínica Mayo, en la adultez se enfrentan obstáculos para forjar nuevas amistades: las responsabilidades laborales, cuidado de hijos, nietos o familiares mayores, mudanzas y las diferencias de intereses “pueden interferir en la construcción de relaciones duraderas”.

Estos factores suelen llevar a que las amistades queden relegadas frente a prioridades cotidianas. La inteligencia artificial coincide en que la dificultad para hacer amigos no siempre responde a un rasgo de personalidad.

El análisis de patrones de conducta indica que la vida moderna y la movilidad contribuyen a la fragmentación de los círculos. Ciertas personas experimentan timidez, ansiedad social o inseguridad, elementos que dificultan el acercamiento a otros.

Clínica Mayo subraya que “la calidad de las amistades tiene mayor peso que la cantidad y que contar con un grupo reducido pero valioso de personas de confianza puede generar una mayor sensación de pertenencia y bienestar”.

La IA agrega: aunque la cultura popular sugiere que tener muchos amigos es lo deseable, los vínculos profundos y significativos resultan más importantes para el equilibrio emocional.

Los datos analizados destacan que la presencia de al menos una o dos relaciones cercanas puede tener un impacto positivo en la salud mental y la satisfacción vital.

La Clínica señala que la ausencia de amigos “no necesariamente indica un problema psicológico. Puede estar relacionada con una etapa de transición, intereses diferentes o una preferencia personal por la soledad.”

En algunos casos, la personalidad introvertida o la necesidad de privacidad conducen a una vida social menos activa, sin que esto represente un trastorno.

Los modelos predictivos de IA encuentran que la percepción de soledad no siempre coincide con la ausencia de amigos, porque algunas personas sienten satisfacción sin un grupo social amplio, mientras que otras pueden sentirse solas pese a tener múltiples contactos.

Y un día irrumpió el WhatsApp

Ahora bien, como fenómeno nuevo, surgieron las redes sociales y una realidad muy llamativa: hay personas que carecen casi por completo de amigos reales, pero echando mano a Instagram, Facebook, Tic Toc, WhatsApp y otros medios, cosechan cientos y hasta miles de ‘amistades’.

Interactúan como si cada uno de los interlocutores estuviese enfrente, pero no es así y las estafas morales hacen estragos engañando los sentimientos más íntimos. Más aún, hasta te espían con fines inconfesables.

No obstante, hay quienes te ayudan indicándote paso a paso quien lo está haciendo, por ejemplo, en tu cuenta de WhatsApp y lo que hay que hacer para quitarle el acceso a la misma. La revisión periódica de los dispositivos conectados y el cierre de sesiones extrañas, por caso, son medidas para mantener a salvo fotos, videos, archivos y chats.

En ese universo, la preocupación por la exposición de conversaciones, imágenes y archivos personales ante accesos no autorizados ha llevado a millones de usuarios de WhatsApp a buscar maneras más efectivas de asegurar su privacidad.

 El principal riesgo radica en la posibilidad de ser víctima de robo de datos, estafas o suplantación de identidad por intrusiones en la cuenta. Por ello, la propia app de Meta sugiere varias medidas concretas para detectar y expulsar dispositivos ajenos, fortaleciendo la protección de los datos almacenados.

 Para quienes desean preservar la integridad de sus conversaciones, la revisión frecuente de los dispositivos vinculados y la exclusión de herramientas externas resultan prácticas esenciales.

¿Cómo saber qué dispositivos están conectados a la cuenta de WhatsApp? El método principal para identificar accesos sospechosos se ubica en la opción de “dispositivos vinculados” dentro del menú de configuración.

Aunque para mí esto es chino básico, por lo que leí, para ingresar es necesario pulsar el ícono de tres puntos, seleccionar la sección correspondiente y examinar la lista de aparatos conectados, como computadoras, tabletas o navegadores.

Y me desasno: si aparece algún aparato desconocido, la plataforma permite cerrar la sesión de inmediato al tocar sobre el nombre del dispositivo y seleccionar la opción “cerrar sesión”. Además, WhatsApp elimina de forma automática aquellos dispositivos que hayan permanecido inactivos durante 30 días.

Qué hacer si dispositivos extraños acceden a la cuenta de WhatsApp. Sigo aprendiendo: si un desconocido logra acceder a la cuenta, WhatsApp aconseja modificar de inmediato la contraseña y activar la verificación en dos pasos para añadir una barrera adicional de seguridad.

Otra acción preventiva consiste en mantener siempre actualizada la aplicación y evitar la utilización de herramientas no oficiales porque pueden facilitar la infiltración de extraños.

(Los dispositivos vinculados que permanecen sin uso más de 14 días se desconectan automáticamente, sumando un resguardo extra para el usuario.)

Continúo buscando cuales son las ventajas de usar la opción de “dispositivos vinculados” de WhatsApp: abarcan desde escribir mensajes desde teclados grandes en computadoras, gestionar archivos multimedia, hasta realizar llamadas grupales en la aplicación de escritorio con 32 personas.

Asimismo, este recurso permite usar WhatsApp en diferentes plataformas sin que el teléfono principal esté conectado a internet todo el tiempo, lo que resulta útil para mantener la comunicación en espacios personales, laborales o académicos. (No entiendo ni papa, pero así lo afirman los que saben)

Pero ojo, esta función presenta límites importantes: desde un dispositivo vinculado no es posible obtener la ubicación en tiempo real, crear o ver listas de difusión ni interactuar con empresas a través de WhatsApp Flows.

Para agregar un dispositivo, es indispensable escanear un código QR o emplear el número telefónico mediante plataformas oficiales, como WhatsApp Web, la aplicación para computadoras, tabletas Android, teléfonos adicionales o lentes con inteligencia artificial.

Otra pregunta válida: ¿qué pasa con el uso de aplicaciones o sitios web no oficiales e ilegales? La lectura me hace saber que estas “soluciones” son creadas por personas ajenas a WhatsApp, “carecen de validaciones en materia de protección de datos y aumentan las probabilidades de que la información se utilice con fines maliciosos, tales como el envío de spam o la sustracción temporal y definitiva del acceso a la cuenta”.

A pesar de ello, WhatsApp puede bloquear aquellos dispositivos exponiendo las conversaciones privadas y los archivos personales a procedimientos inseguros.

Los datos privados

Otro colega, Renzo González, informa que Google anunció una actualización de su herramienta Resultados sobre ti, con el fin de reforzar el control de los usuarios. La compañía amplió el alcance de esta función, que ya permitía solicitar la eliminación de datos como números de teléfono, direcciones de correo electrónico o domicilios, para incluir ahora información más sensible, como números de licencia de conducir, pasaportes y números de seguro social.

Con el último servicio, quienes acceden a la función desde la app de Google pueden añadir no solo sus datos de contacto, sino también información de identificaciones oficiales. Al hacerlo, el sistema monitorea automáticamente los resultados de búsqueda y notifica al usuario.

El proceso es sencillo: basta con pulsar sobre la foto de perfil en la app de Google, seleccionar Resultados sobre ti y seguir el asistente para agregar datos que se desea proteger, como nombres, alias, teléfonos, correos electrónicos y, ahora, también números de identificación.

A partir de ese momento, Google alertará al usuario cuando halle referencias a esos datos en los resultados de búsqueda, lo que permite actuar de inmediato para solicitar su eliminación. Asimismo, se puede optar por recibir notificaciones por correo electrónico, facilitando una reacción rápida ante posibles exposiciones.

De igual modo, Google mejoró el método para eliminar imágenes explícitas no consentidas: se pulsan los tres puntos en la esquina de cada imagen, eligiendo eliminar resultado y marcando la opción correspondiente si se trata, por ejemplo, de contenido sexual no autorizado. Por ahora, sigo prefiriendo juntarme con amigos de carne y hueso.