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“Mi intención era reflexionar sobre el retorno, hacer una suerte de balance de la vida llevada fuera de la patria durante tanto tiempo”

El destacado poeta y narrador, Antonio Tello, presentó en Río Cuarto su nuevo libro ‘Odiseo en el jardín de Doña Pabla’ y, en esta nota, nos cuenta más sobre este poemario

Antonio Tello presentó, en la Biblioteca Popular Mariano Moreno, su último libro titulado ‘Odiseo en el jardín de Doña Pabla’, un poemario que comenzó a escribir en 2013 luego de su regreso a Argentina, después de casi cuarenta años de destierro. “Mi intención era reflexionar sobre el retorno, hacer una suerte de balance de la vida llevada fuera de la patria durante tanto tiempo. Una reflexión sobre el desarraigo, la aculturación, las pérdidas afectivas, en fin, y también las ganancias producidas en este periplo vital”, comenta Tello.

– ¿Qué refleja este libro?

– Creo que, al final, el libro refleja desde un punto de vista poético, la lucha del hombre contra el poder, cualquiera sea su naturaleza, por su soberanía en el mundo. Por su libertad. Una libertad que no es un don natural sino un espacio de convivencia humana fruto del consenso de hombres libres, que quieren vivir en paz y armonía con los demás. Es decir, una libertad que no tiene nada que ver con los mercados ni con la ley de la selva, que proclaman los mesías de la violencia.

– ¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Cuánto tiempo le llevó desde el inicio hasta que finalmente lo vio publicado?

– Mi escritura en sí misma es, desde que publiqué mi primer libro hace cincuenta años – El día en que el pueblo reventó de angustia-, una búsqueda de su naturaleza poética. No lo digo en su sentido lírico, sino en su sentido más abarcador. Lo que llamo escritura poética es aquella que se vale de los recursos retóricos de la poesía para expresar lo que uno percibe del mundo y de su alma y que trasciende los géneros, los cuales son impostaciones del orden económico.

El libro tardó el tiempo que me llevó pensar con detenimiento los distintos aspectos que me suponía el retorno, y su publicación estuvo demorada simplemente porque no lo entregué al editor, el querido Ricardo di Mario, quien insistió hasta que me convenció de que valía la pena darlo a conocer.

– Este poemario lo escribió en el jardín de Doña Pabla, su madre, ¿qué simbolizó este espacio para usted y cómo influyó en su obra?

– El jardín de mi madre, que ahora cuida Miguel, uno de mis hermanos, fue el paraíso al que llegué, el puerto al que arribó la nave de Odiseo tras varias décadas de navegación lejos de la patria. El jardín es mi Ítaca, el hogar donde Penélope era el recuerdo de mi madre, que ese año acababa de fallecer. De modo, que el jardín simbolizó mucho, pero no influyó en mi obra, sino que el libro es parte de ella, donde siempre se expresa mi forma de ser y ver el mundo.

– ¿Por qué eligió a Odiseo como la figura de este poemario? ¿En qué se siente identificado con este héroe de la mitología griega?

– Siempre he bebido de los mitos, principalmente de los mitos griegos, pero también de los mitos bíblicos y los de las cosmogonías precolombinas. Pero, pocas figuras, como la del héroe homérico, expresan la aventura de la extranjeridad, de la pérdida y de la voluntad de superar todos los obstáculos que le anteponen los dioses, como Odiseo.

En 2004, cuando publiqué Sílabas de arena, el primer libro de poemas que di a conocer, incluí un poema titulado Odiseo, que expresaba mi angustia existencial y mi condición de escritor. Los primeros versos de ese poema dicen: “Escribo. Anudo palabras para conjurar el olvido. / El mar, el olvido es el mar. Esa líquida circunstancia del tiempo / y la memoria, esa borra de luz que dejan los días, / acaso una isla. Ítaca por ejemplo” …

Odiseo vuelve finalmente a su patria, pero aquí nadie, salvo su perro, lo reconoce y debe seguir luchando para recuperar su sitio en el mundo. El mundo que siente que le pertenece. Por esto su dolor al presentir que lo perderá definitivamente, tal como se dice en el libro. Un mundo en el que la belleza, la voz, la memoria aparecen gravemente amenazadas.

– ¿Qué significa para usted la poesía?

– Intuyo que la poesía es, como la sabiduría, una meta de armonía con la naturaleza y el cosmos, una meta que quizás, de alcanzarla, nos revelará el milagro de la vida en este lugar del universo. Por esto, la poesía puede considerarse un principio activo de armonía social y espiritual.