Nota de Tapa

Luana Celaye: el arte como refugio y transformación

La artista riocuartense presenta «Depresión Narcisista», una obra nacida de la tristeza, pero atravesada por un profundo proceso de autoconocimiento y sanación

Por momentos, el arte cumple una función que ninguna otra herramienta logra alcanzar. Dice lo que las palabras callan. Nombra aquello que cuesta explicar. Construye puentes entre emociones que parecen imposibles de compartir. Para la artista riocuartense Luana Celaye, esa fue precisamente la función que tuvo el arte durante uno de los momentos más complejos de su vida.

Su muestra, titulada Depresión Narcisista, nace de una experiencia profundamente personal. Sin embargo, lejos de quedarse en el terreno de lo individual, logra interpelar a quienes recorren la exposición y encuentran en las obras emociones propias, preguntas compartidas o heridas similares.

«El arte para mí fue una forma de hablar de lo que no puedo, por miedo o por no saber cómo hacerlo», explica Luana. Esa frase podría resumir el espíritu completo de la muestra.

La exposición fue concebida hace tiempo, cuando los sentimientos que atravesaban a Celaye eran muy distintos a los que experimenta hoy. Los dibujos y textos que integran la serie surgieron en una etapa marcada por la tristeza, la introspección y la necesidad de comprender emociones difíciles de procesar. Sin embargo, el paso del tiempo transformó también la mirada de su autora.

«Ahora que veo la muestra expuesta puedo reconocer el desarrollo interno que tuve conmigo misma», cuenta.

Esa distancia entre la persona que creó la obra y la persona que hoy la contempla constituye uno de los aspectos más interesantes del proyecto. Las piezas funcionan como una especie de archivo emocional. Cada una conserva el registro de una etapa, de un pensamiento o de una sensación específica. Juntas construyen el relato de una transformación.

Una historia vivida en soledad

El título de la muestra no fue elegido al azar. Depresión Narcisista remite a una experiencia íntima de convivencia con uno mismo. En el texto que acompaña la obra principal, Luana toma como referencia el mito de Narciso para reflexionar sobre la relación con su propia imagen y con los sentimientos que habitaban detrás de ella.

Pero lejos de la interpretación clásica asociada a la vanidad, la artista propone otra lectura: la de una persona que, en medio de la tristeza, encuentra en sí misma la única compañía posible.

«La llamé así porque fue la tristeza y la historia que yo sola viví», explica. «Cuando atravesé todo eso, la única persona que me acompañó era yo misma.»

La afirmación otorga una nueva dimensión al concepto de narcisismo presente en la obra. No se trata de admiración exagerada por uno mismo, sino de la experiencia de verse obligado a convivir con la propia vulnerabilidad y aprender a sostenerse en momentos difíciles.

Por eso, aunque muchas personas pueden sentirse identificadas con las obras, la artista aclara que cada experiencia es única. Las emociones pueden ser compartidas, pero las historias que las originan siempre conservan un carácter irrepetible.

Cuando la música también pinta

Uno de los rasgos más originales de la muestra es la incorporación de una playlist accesible mediante código QR. Bajo la frase «El arte a veces se inspira con más arte», Celaye invita a los visitantes a escuchar las canciones que la acompañaron durante el proceso creativo.

La propuesta amplía la experiencia de observación y permite ingresar a la atmósfera emocional que rodeó la creación de cada pieza. La música se convierte en una extensión de la obra, en un lenguaje complementario capaz de transmitir sensaciones que el dibujo por sí solo no siempre alcanza a expresar.

La combinación entre imagen, palabra y sonido construye un recorrido íntimo donde el espectador no sólo observa, sino que también escucha y siente.

El arte como herramienta de liberación

Más allá de la historia personal que inspira la muestra, existe un mensaje que atraviesa todo el proyecto: la importancia del arte como espacio de expresión emocional.

Luana sostiene que una de las motivaciones principales de la exposición fue mostrar cómo la creación artística puede convertirse en una vía para liberar aquello que permanece contenido.

«La obra fue planeada también para mostrar cómo algo como el arte, sea en el formato que sea, puede ayudar a liberar emociones cuando no sabes cómo hacerlo», afirma.

En una sociedad donde muchas veces resulta más sencillo ocultar el dolor que expresarlo, propuestas como Depresión Narcisista recuperan el valor de la sensibilidad, la introspección y la creación como formas legítimas de conocimiento personal.

La muestra no busca romantizar la tristeza ni ofrecer respuestas definitivas. Su potencia radica en otro lugar: en la honestidad con la que comparte una experiencia humana y en la posibilidad de transformar una herida en una obra capaz de generar encuentro.

Quizás por eso, al finalizar el recorrido, queda la sensación de que las obras hablan de una historia individual, pero también de algo universal: la necesidad de encontrar una voz propia para decir aquello que muchas veces duele demasiado.