Nota de tapa
“Siempre digo que Caburé Rugby es mágico”
Desde sus primeros pasos en Urú Curú hasta su incorporación en Caburé Rugby, el recorrido de Salvador Mosso estuvo marcado por el compromiso social y la convicción de que el club debe ser un espacio de pertenencia, disfrute y libertad. Recientemente recibió el premio de Personalidad Cordobesa 2025. Conocemos más en esta entrevista
El rugby llegó a la vida de Salvador Mosso cuando apenas tenía cinco años, dando sus primeros pasos en el club Urú Curú Viejo, en la calle Quirico Porreca, junto a su hermano Gerardo. “Nuestro papá jugaba al rugby en Mendoza. Él nos introdujo en este deporte, del cual rápidamente nos enamoramos. El club pasó a ser nuestra segunda casa. Desde ese momento ya no me fui más”, expresa Salvador.
A lo largo de su carrera ocupó múltiples roles dentro del club: inicialmente como jugador, luego entrenador en divisiones infantiles y juveniles, y también como dirigente. “El punto de inflexión de mi recorrido en el rugby llegó cuando las chicas de Caburé Hockey me invitaron a formar parte del proyecto –que ya existía desde el 2019–. Fue el 2 de octubre del 2021. Desde esa fecha abracé a Caburé Rugby como si fuera un hijo más”, relata.
«Cuando arrancamos no pensamos que iba a tener la dimensión que tiene hoy, porque –repito– el objetivo era otro: que esos chicos sean felices»
– ¿Qué te motivó a aceptar y dar el paso hacia el rugby inclusivo?
– La verdad es que me metí en el mundo del rugby inclusivo sin saber demasiado. No tengo relación directa con la discapacidad, ni tampoco la tenía el resto de los profes. Solo seguimos una corazonada. Nuestra idea era que todos los chicos puedan disfrutar de la vida del club, del deporte dentro de la cancha, pero también del tercer tiempo, de un viaje, del gimnasio, de la pileta, de ir a ver un partido de Primera, de tener cada vez más amigos en el club.
– Cuando te uniste a este proyecto, ¿cómo imaginaste que iba a ser el impacto en los chicos y en la comunidad?
– Cuando me uní al proyecto fue desde un lugar muy inocente. Cuando arrancamos no pensamos que iba a tener la dimensión que tiene hoy, porque –repito– el objetivo era otro: que esos chicos sean felices. Creo que lo estamos logrando.
Nos dimos cuenta que no tenían un lugar donde ser verdaderamente libres. Estaban encerrados en sus casas, viendo televisión; no había lugares a los cuales ellos pudieran asistir, respirar aire puro, hacer amigos nuevos, divertirse. Y, en el club, encontraron un espacio de contención. También creo que los profes encontraron un sitio divino. Ese ida y vuelta entre ellos es mágico.
Particularmente estoy muy agradecido a la comunidad. No solamente a las familias, que nos abrazaron y apoyan día a día, sino a Río Cuarto, que siempre nos sorprende. Es una ciudad muy solidaria. Cada vez que necesitamos de su ayuda, nos abrazan con acciones y económicamente, para que podamos llevar adelante las actividades que queremos.
«Trabajar en Caburé Rugby me cambió la vida. Fue un regalo que Dios me puso en el camino»
– En otras entrevistas dijiste que trabajar con los chicos de Caburé Rugby te cambió la vida. ¿Qué es lo que más disfrutas o qué aprendizajes te llevas cada día como su entrenador?
– Trabajar en Caburé Rugby me cambió la vida. Fue un regalo que Dios me puso en el camino. Jamás imaginé que me iba a pasar y, sin querer queriendo, me enamoré de esto. Mi vida cambió. Ahora las prioridades son otras. Cuando llego a un entrenamiento con la cabeza a mil, por tener días cada vez más atareados en el trabajo, automáticamente viene uno de los chicos, te da un abrazo, te pone en eje y te hace pensar cuáles son los problemas reales de la vida.
– ¿Cómo son los entrenamientos?
– Los entrenamientos son en Soles del Oeste, los lunes y miércoles, de 18:30 a 20 horas. Son una mezcla de entrenamiento y fiesta, porque nos divertimos un montón. Nos reímos cuando nos tenemos que reír; incluso pasa que estás concentradísimo haciendo un ejercicio, te tiran una frase y ya todo se va a la risa. Es muy lindo, un ambiente sano, donde la pasamos muy bien tanto los profes como los chicos.
– Tuvieron la oportunidad de viajar y competir en varios lugares. ¿Qué nos podés contar acerca de esto? En pocas palabras, ¿cómo fueron esas experiencias?
– En estos cinco años de vida del proyecto hemos tenido varios viajes a distintas provincias y muchos a Córdoba Capital. En todos ellos nos hemos quedado a dormir una noche o dos. La gran mayoría de los chicos nunca habían estado separados de sus papás, o si lo habían hecho fue por muy poco tiempo.
De repente se van un fin de semana y los padres no lo pueden creer. Se quedan preocupados, pensando que los chicos van a extrañar, que se van a querer volver y, por el contrario, son otras personas cuando están de viaje. Disfrutan de esa libertad. Son educados, respetuosos. Los padres no lo pueden creer y nos dicen que están muy agradecidos.
En el 2025, cinco jugadores de Caburé tuvieron la oportunidad de representar al país. Nos fuimos al Mundial de Pamplona. Eso significó estar dos semanas fuera, viajar en avión. Fue una experiencia inolvidable, uno de los hitos de Caburé. Fue una belleza.
– ¿Hay algún nuevo desafío o proyecto que te gustaría emprender con ellos?
– Para 2026 tenemos muchos desafíos. Se van a venir más partidos de los que tenemos porque han nacido equipos nuevos en Córdoba; eso nos viene bárbaro, porque nos queda cerca para viajar y también para que ellos vengan acá.
También tenemos el Nacional. Como todos los años, mil quinientos chicos de todo el país comparten un fin de semana. Asimismo, estamos buscando algo que nos desafíe. Estamos pensando en proyectos y viendo cómo los llevamos a cabo. Ya lo estaremos comunicando.
«El premio de Personalidad Cordobesa 2025, sin lugar a dudas, fue un enorme reconocimiento. Nos vino muy bien porque visibiliza mucho más el proyecto»
– Recientemente recibiste el premio de Personalidad Cordobesa 2025. ¿Qué significó para vos?
– El premio de Personalidad Cordobesa 2025, sin lugar a dudas, fue un enorme reconocimiento. Nos vino muy bien porque visibiliza mucho más el proyecto. Salimos en un medio como La Voz del Interior, que tiene mucha repercusión. Eso nos va a permitir que nos conozcan y seguramente se van a sumar más chicos a jugar, que es nuestro objetivo número uno. En lo personal, me encantaría que se llene de chicos.
Económicamente también nos puede venir bien. Sin embargo, más allá de este reconocimiento y su posible repercusión, vamos a seguir tocando puertas, dando pasitos cada vez más seguros y sólidos, para que Caburé siga toda la vida, se afiance, llegue a más gente y que se enamoren del proyecto como nos enamoramos. También nos gustaría que más gente venga a colaborar. Sería buenísimo.
Para terminar, siempre digo que Caburé Rugby es mágico. Encontrás un espacio donde quien llega se da cuenta, desde ese preciso momento, que ya nada va a ser igual. Por lo menos eso nos pasó a nosotros: tu mirada cambia y no te querés ir más.




