María de las Mercedes Jaureguialzo
Ritmos: cuando la geometría revela el pulso de la naturaleza
María de las Mercedes Jaureguialzo, presenta su primera exposición individual de la serie Ritmos, un conjunto de obras que nace de la observación de los patrones naturales y se transforma en una búsqueda estética, espiritual y contemplativa. A través de la geometría, el color y la repetición, propone una pausa frente al vértigo cotidiano y una nueva forma de mirar el mundo
El orden oculto de las formas
En Ritmos, la naturaleza no aparece representada de manera literal. Su presencia se manifiesta a través de estructuras, patrones y relaciones que organizan silenciosamente el mundo que nos rodea. La artista parte de la observación de fenómenos naturales para adentrarse en una investigación donde convergen arte, geometría, matemática y espiritualidad.
La serie surge de una fascinación por los patrones que se repiten en distintas escalas: desde la estructura de un copo de nieve hasta la disposición de las flores, los árboles o los cristales. Esa observación se transforma en un lenguaje visual propio, donde la geometría deja de ser una construcción racional para convertirse en una forma de contemplación.
Las obras invitan a detenerse y mirar con atención. En tiempos dominados por la velocidad y la dispersión, Ritmos propone recuperar la experiencia del silencio y la observación profunda. Cada pintura funciona como un espacio abierto a la introspección, donde el color y la forma construyen atmósferas que evocan la armonía presente en la naturaleza y, al mismo tiempo, la búsqueda interior de quien las contempla.
La muestra representa además un momento significativo en la trayectoria de la artista: la posibilidad de reunir por primera vez, en una exposición individual, un cuerpo de trabajo desarrollado durante años y atravesado por una investigación constante que continúa expandiéndose hacia nuevos territorios.
¿Cómo surge la muestra Ritmos y en qué momento sentiste que se había convertido en un proyecto expositivo?
Hace unos años que trabajo en esta serie de pinturas y dibujos y cuando fui contando con varias obras, empecé a sentir la necesidad de que salgan del taller y de hacer una exposición individual. A fin del año pasado vi la convocatoria de ARP para este año, me gustó mucho el espacio y envié un dossier.
¿Qué significa el concepto de «ritmo» dentro de tu obra?
Este concepto, que es adoptado por la plástica pero que proviene de la música, hace referencia a la repetición de formas, patrones geométricos o líneas en mis composiciones, que generan una sensación dinámica. A su vez, esa repetición se da tanto en las formas como en los ciclos de la naturaleza.
La muestra explora el orden geométrico presente en la naturaleza. ¿Qué fenómenos naturales te inspiran especialmente?
Más que en los fenómenos me inspiro en las formas de la naturaleza. La curiosidad que me llevó a indagar más sobre el tema y se transformó en una bola de nieve gigante fue precisamente ver copos de nieve fotografiados por el norteamericano Wilson Bentley a fines del siglo XIX. Esas imágenes de patrones hexagonales me fascinaron y de ahí empecé a indagar sobre la presencia de patrones geométricos en los árboles, en las flores, en la formación de los cristales de las piedras.
¿Por qué elegiste la geometría como lenguaje para expresar estas ideas?
Porque encuentro en ella una expresión del orden, el equilibrio y la armonía que hay en el universo.
¿Qué papel juega el color en la construcción de estos ritmos visuales?
El color es protagonista junto con la forma, son una simbiosis para expresarme. En algunas pinturas las paletas remiten de manera directa al mundo natural como en “Amanece”, “Ocaso” o “Eclipse en primavera”; en otras hay una gran profusión y libertad en el uso del color.
¿Buscás generar una experiencia emocional, espiritual o reflexiva?
Una conexión sensible y espiritual, un momento de contemplación casi meditativa. Llevar al espectador a la evocación o el hallazgo de formas o colores que resuenen en su interior, como un eco de la naturaleza.
¿Qué lugar ocupa el silencio y la contemplación en un contexto tan acelerado como el actual?
Creo que es algo absolutamente necesario, que muchos hemos ido perdiendo. ¿Cuántas vivencias pasan desapercibidas en el hombre actual en su día a día? ¿De cuántas maravillas cotidianas nos perdemos? La contemplación y el silencio nos sitúan en el presente, nos detienen, abren la puerta a la reflexión y al encuentro con nosotros mismos.
Si tuvieras que describir esta muestra en tres palabras, ¿cuáles serían?
Búsqueda, armonía, espiritualidad.
¿Qué significa para vos presentar esta exposición en Río Cuarto?
Río Cuarto es una ciudad vibrante culturalmente hablando, con mucho movimiento artístico e intelectual. El hecho de que exista una institución como la Asociación Riocuartense de Plásticos, con una actividad constante a lo largo del año, es una muestra de ello en el terreno de las artes visuales. Personalmente, es un hito muy importante, porque es la primera vez que muestro parte de esta serie en una exposición individual.
¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
Actualmente continúo trabajando en la serie Ritmos y participando en salones de pintura. Puntualmente, empiezo a investigar y trabajar sobre los patrones geométricos en los textiles de diferentes culturas y profundizando en la cimática. Veremos por dónde llevan mi inspiración esos caminos.
📸 Fotografía: @mh_fotografiavm




