Por Melani Hessel
El puente trasandino entre Chillán y Río Cuarto
El desembarco de Doris en la ciudad no fue un hecho aislado, sino el fruto de una hermandad que lleva más de tres décadas construyéndose. Hoy, en el marco de la 22° Feria del Libro Juan Filloy
Doris Ortiz llegó a Río Cuarto por segunda vez. Es chilena, bibliotecaria y apasionada de las historias. La primera vez que pisó la ciudad fue hace dos años, un noviembre cualquiera, invitada a recorrer y descubrir el mundo de las bibliotecas populares. Hoy, su regreso tiene un marco especial: la 22ª edición de la Feria del Libro, un espacio que ella define, como un pilar fundamental para que la lectura siga viva.
Doris trabaja en la Biblioteca Municipal de Chillán, un espacio sostenido de punta a punta por el Estado. Por eso, el modelo riocuartense no dejó de llamarle la atención desde aquel primer viaje. «A nosotros nos parece muy interesante que ellos tengan que aportar para leer», comenta sobre la particularidad de las bibliotecas locales, donde los propios vecinos sostienen la institución.
Con más de 23 años caminando entre estanterías, Doris no compra el discurso negativo de que hoy se lee menos. Su experiencia le dice todo lo contrario: no solo hay más lectores que hace dos décadas, sino que los jóvenes —pese al bombardeo de pantallas— siguen buscando el papel. «No es lo mismo leer un libro que se abra en hojas que verlo en una tablet, en un computador, en un celular, que te cansa finalmente», explica. Para ella, el libro tiene algo único: una capacidad de traspasar fronteras que ninguna pantalla puede reemplazar.
En su paso por la ciudad, no se ahorró elogios sobre el patrimonio local. Enamorada del museo ferroviario, los edificios históricos y la emblemática Biblioteca Juan Filloy en la Universidad Nacional de Río Cuarto y por supuesto también, la Mariano Moreno. A su vez, remarcó que Río Cuarto cómo ciudad cuida su identidad. Y le puso nombre a ese esfuerzo, reconociendo el trabajo de referentes locales como Diego Formía y de Alberto Garavaglia , presidente de la Fundación por la Cultura de la ciudad, a quienes describió como: gente que «vive la cultura y lucha por ella».
Tres décadas de un puente trasandino
Su presencia en la feria está lejos de ser una casualidad. Responde al hermanamiento entre Chillán y Río Cuarto, un lazo institucional que ya supera los treinta años y que supo cruzar fronteras a través de la danza, la música y, hoy, las bibliotecas. Y hoy Doris en nuestra ciudad, sabe que estos eventos tienen una misión clara: exhibir, vender y demostrarnos que leer sigue siendo un acto cotidiano y latente, que trasciende fronteras y guarda historias que resisten al tiempo y a las pantallas, demostrando que un libro impreso nunca va a perder su magia.
