FORMACIÓN, TRADICIÓN Y ENCUENTRO
El futuro del campo también fue protagonista en ArgenCarne
La participación de las nuevas generaciones, la formación de dirigentes rurales y el tradicional Concurso Nacional de Asadores marcaron algunos de los momentos más destacados de ArgenCarne 2026. Una edición que combinó aprendizaje, compromiso, camaradería y pasión por las costumbres argentinas
ArgenCarne 2026 dejó mucho más que negocios y actividad ganadera. Durante seis jornadas, la Sociedad Rural de Río Cuarto también fue escenario de encuentros que pusieron en valor a las nuevas generaciones, la importancia de la formación y las tradiciones que forman parte de la identidad del campo argentino.
Uno de los espacios destacados fue la jornada de Gremialismo Agropecuario, desarrollada bajo el lema “Formando a la próxima generación de dirigentes rurales”. La actividad reunió a referentes del sector y jóvenes interesados en involucrarse en la representación de los productores, con el objetivo de compartir experiencias, intercambiar ideas y reflexionar sobre los desafíos que enfrenta la ruralidad.
Durante el encuentro, Heraldo Moyetta, Maximiliano Razzetto y Javier Rotondo coincidieron en la importancia de acompañar a las nuevas generaciones, brindar herramientas de capacitación y promover una participación activa dentro de las entidades agropecuarias. La formación de nuevos dirigentes apareció como una necesidad para garantizar la continuidad y el fortalecimiento de las instituciones.
En ese marco, Ciro Macagno, presidente del Ateneo CARTEZ, destacó el carácter federal que debe tener la representación del sector. “La representación gremial es federal o no es nada”, expresó, poniendo de relieve la importancia de escuchar las distintas realidades productivas del país y construir espacios donde todas las voces puedan participar.
La presencia juvenil también se hizo sentir en las actividades educativas y los espacios de formación que formaron parte de la exposición. Estudiantes y jóvenes vinculados al ámbito rural tuvieron la posibilidad de acercarse a nuevas experiencias y conocer diferentes aspectos de la producción, demostrando que existe una generación interesada en aprender, participar y asumir nuevos desafíos.
Pero ArgenCarne también tuvo lugar para la tradición, los sabores y el encuentro. El Concurso Nacional de Asadores volvió a reunir a equipos de distintos puntos del país en una competencia donde el fuego y las brasas se convirtieron en protagonistas. A lo largo de dos jornadas, los participantes compartieron técnicas, conocimientos y experiencias alrededor de una de las costumbres más representativas de la cultura argentina.
En la primera jornada participaron cinco equipos, que tuvieron el desafío de preparar un costillar y medio cordero. El primer premio fue para Fogonarte, de Misiones, mientras que el segundo lugar quedó en manos de Muni Litin, de San Antonio de Litín. También participaron Lo de Emilia, de Las Higueras; Una Sola Llama y Guaraníes, ambos de Río Cuarto.
El jurado estuvo integrado por Nacho y Alejo Baggini, padre e hijo oriundos de Alcira Gigena, quienes no solo evaluaron las preparaciones, sino que también compartieron consejos y conocimientos con los competidores. De esta manera, el certamen se transformó en una oportunidad para aprender y disfrutar de una experiencia compartida.
La propuesta también tuvo un importante costado solidario. La carne preparada por los equipos fue cedida a ASDRIC, institución que instaló un puesto de venta para recaudar fondos destinados a sostener sus actividades, sumando así un gesto de compromiso comunitario a la celebración.
Finalmente, tras las dos jornadas de competencia, Fogonarte, de Misiones, se consagró Gran Campeón del Concurso Nacional de Asadores de ArgenCarne 2026, coronando una propuesta que reunió gastronomía, tradición y camaradería.
Entre charlas, aprendizajes, encuentros y brasas encendidas, ArgenCarne volvió a demostrar que la actividad agropecuaria también se construye desde los vínculos humanos. La formación de nuevos dirigentes y la transmisión de las tradiciones dejaron un mensaje que atravesó toda la exposición: el futuro del campo necesita de nuevas generaciones comprometidas, pero también de una identidad que se mantenga viva.
