Por Alberto Sánchez
El Glamour de GATH & CHAVES
Mis recuerdos son borrosos porque para un varoncito, visitar una tienda de la mano de su madre no era motivo de alegría, todo lo contrario. En mi caso, sin embargo, guardo imágenes gratas del salón enorme de Gath & Chaves, con sus pisos de parqué oscuro, siempre lustrosos y relucientes.
La sucursal local de la afamada tienda ocupaba toda la superficie, y algo más, de la hoy Galería Río Cuarto, en Vélez Sársfield y General Paz.
La distribución por secciones estaba perfectamente delimitada –concepto pionero– hallándose departamentos de alta costura, calzado, muebles, vajilla, blanco y hasta accesorios de lujo europeos.
Todos los sectores estaban impregnados por un perfume suave que hacía más placentera la estancia. Algunos antiguos creen que rociaban con la colonia tipo inglesa La Franco, pero bien pudo haber sido La Toja u otras fragancias tales como Polyana, Nantes o Fulton,
Para ser más preciso, esta mítica tienda ocupó en sus inicios la esquina de Constitución y San Martín, hasta 1946, cuando emigró a su nuevo domicilio. En el desocupado inmueble, en cambio, desembarcaría tiempo después otro emblemático comercio: Norton.
Gath & Chaves, ya instalada en Vélez Sársfield y General Paz, con el señor Rebecchi como gerente, se caracterizaba, asimismo, por sus mullidas alfombras, mostradores de fina madera y un rincón donde funcionaba el coqueto stand de Dorothy Gray. La tienda cerró sus puertas en 1974.
Es interesante rastrear la historia de este hermoso establecimiento cuya casa central se hallaba en la ciudad de Buenos Aires.
Así las cosas, leí que, en 1883, el santiagueño Lorenzo Chaves y el inglés Alfredo Gath (llegado a la Argentina un par de años antes, se conocieron como empleados de Casa Burgos. Poco tiempo más tarde decidieron independizarse y fundaron Gath y Chaves, dedicado a la venta de ropa de caballeros confeccionada con telas inglesas, en la actual céntrica y porteñísima calle San Martín al 600.
En 1885 amplió sus instalaciones para poder sumar ropa femenina y en 1901 Gath & Chaves abrió un imponente edificio con planta baja y tres pisos altos, en el cruce de las calles Piedad (hoy Bartolomé Mitre) y Florida.
La construcción, obra del arquitecto suizo Lorenzo Siegerist aún existe -aunque sus fachadas fueron remodeladas- y actualmente aloja una sucursal del Banco Nación en la planta baja.
Cruzando la cordillera
El 31 de marzo de 1908, la tienda se transforma en una sociedad anónima, con un capital de 6.000.000 de pesos oro, toda una fortuna. Y el 5 de septiembre de 1910 inauguró una sucursal en Santiago de Chile.
Capitales ingleses se mostraron interesados en invertir en el negocio -ya poseía su propia fábrica de muebles, taller de vestimentas y depósitos- y el 27 de marzo de 1912 la transformaron en The South American Stores (Gath and Chaves) Ltd., brindando a sus fundadores el 5% de las ganancias que se obtuvieran hasta el año 1918, y nombrando a Lorenzo Chaves miembro de la Junta Directiva.]
El nuevo edificio de la creciente tienda se comenzó a construir en 1912, según planos del arquitecto francés Francisque Fleury Tronquoy, quien, entre otras obras, estaría encargado de las modificaciones en la Catedral Basílica Nuestra Señora de las Mercedes, precisamente en la bonaerense ciudad de Mercedes, un año más tarde.
Esta propiedad tuvo dos subsuelos, planta baja y siete pisos y se inauguró en 1914, en la esquina sudoeste de las calles Cangallo (hoy Teniente General Perón) y Florida.
Con Harrods, una misma cosa
En 1922, Gath y Chaves se fusionó con Harrods de Buenos Aires. En 1925 fue inaugurado el Anexo de la tienda en la esquina opuesta de la Casa Central, cruzando la calle Cangallo, unidas por un pasaje subterraneo. Su arquitectura era similar al del edificio de 1914, aunque carecía de la cúpula. Intervinieron los arquitectos Eustace Lauriston Conder, Roger Conder, Frances Farmer y Sydney Follet.
Otro inmueble que operó como Anexo de ropa femenina de Gath y Chaves se alza en la esquina de Avenida de Mayo y Perú. Había sido proyectado por el arquitecto Edwin Merry a comienzos de la década de 1890, pero Salvatore Mirate fue el encargado de una remodelación total que se terminó hacia 1910.
La tienda tuvo sus sucursales en importantes ciudades argentinas, como Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca, Rio Cuarto, Paraná, Córdoba, Azul, Junín, Mar del Plata, Mendoza, Mercedes, Tucumán y Pergamino (aun en pie, con alguna reforma en su vidriera) En 1945 la firma ya contaba con 19 sucursales en todo el país.
En Chile la empresa finalizó sus operaciones a inicios de 1952, luego de una huelga de sus trabajadores ocurrida entre el 22 de diciembre de 1951 y el 31 de enero de 1952, quienes exigían mejoras salariales.
Gath y Chaves cerró en 1974. Su casa central en Cangallo y Florida fue adaptada para sucursal bancaria y oficinas, lamentablemente perdiendo su interior con escalinatas de mármol y galerías. Allí se instaló el Banco Meridian.
El anexo contiguo ya había sido adaptado para sede bancaria del Royal Bank of Canada en 1968, pero en 2006 fue remodelado nuevamente para ser sucursal de la tienda chilena Falabella, que recientemente también cerró sus puertas.
En 2013, en el marco del Plan Microcentro, el Gobierno de la Ciudad comenzó la puesta en valor de la fachada y la restauración de la planta baja y cúpula del edificio, adecuando también la cartelería de los locales comerciales a la normativa del Área de Protección Histórica 51 «Catedral al Norte»
Arquitectura de la Casa Central
Ubicada en la esquina de Florida y Perón, en el microcentro porteño, en los considerandos del referido Plan “el inmueble se destaca tanto por su valor arquitectónico como por su valor urbanístico, ya que, junto con su gemelo, el Anexo Gath & Chaves (ex Falabella), el Banco Popular Argentino (hoy HSBC) y el Citibank, define una situación urbana única en la ciudad”.
“Estos cuatro edificios, emplazados cada uno en una esquina del cruce de las calles Perón y Florida, a pesar de tener estilos diferentes, puntualiza, dialogan armoniosamente en virtud de las características de sus plantas bajas y remates.”
“La arquitectura, añade, es sencilla y puntual, de columnas de acero de doble perfil H y vigas reticuladas de acero, sumamente resistente y liviana. El empleo de acero y cristal respondió a una moderna tecnología que los arquitectos academicistas habían aprendido a aplicar. En el exterior, el despliegue de las vidrieras sobre las calles Florida y Tte. Gral Perón solo acentúa la decoración de la ochava con una marquesina que incita a penetrar en el recinto principal”, subraya.
El espacio de la gran tienda fue propicio para el encuentro social, en el último piso una confitería con amplias terrazas al aire libre, permitía disfrutar de una vista soberbia de la Capital Federal.
El eje de la puesta en valor de la fachada, concluida en mayo de 2014, fue la recuperación de elementos originales y el retiro de los no originales. La intervención incluyó la cúpula, para lo cual se reemplazó la totalidad de las pizarras, el maderamen estructural y la aguja del coronamiento.
“Se proyectó también la iluminación arquitectónica de la fachada que resalta los elementos característicos del edificio, con el fin de enfatizar la obra en su totalidad y brindarle un perfil renovado al espacio público”, concluye el informe del Plan Microcentro.
Como conclusión, Gath & Chaves fue una empresa progresista que logró difundirse por todo el país, con una vasta cadena de sucursales, que alcanzó a tener en 1945, cerca de 14 sedes. Asimismo, contaba con un establecimiento en París desde donde enviaba cada año 20 empleados entrenados.
De tanto transcribir datos históricos de esta tienda colosal, ahora recuerdo que mi madre me retaba porque con mi hermanita corríamos y patinábamos por los pasillos encerados que con tanto esmero mantenía Rebecchi para mantener la misma tónica de la opulenta hermana mayor de Buenos Aires, siempre a la vanguardia de la moda y el glamour.
“Gatichaves”, como se la pronunciaba, simbolizó una época próspera de la Argentina y, en Buenos Aires, fue centro de reunión social de la paquetería. El país ya era “el granero del mundo” y la burguesía elegante vivía mirando a París y Londres procurando imitar sus estilos de vida.
