Nota de Tapa

Gastón Iansa: una nueva vuelta

Gastón Iansa volvió al Turismo Nacional en Río Cuarto y lo hizo de la mejor manera, después de un año atravesado por las dificultades presupuestarias que lo mantuvieron lejos de la competencia. Con una vida prácticamente entera ligada al automovilismo, el piloto repasa su camino, habla de lo que significa volver a estar arriba de un auto y deja en claro cuál es el objetivo: trabajar para recuperar su lugar en las principales categorías del país.

Hay historias que empiezan mucho antes de que uno pueda dimensionar hacia dónde van. La de Gastón Iansa comenzó cuando apenas tenía tres años y medio, siguiendo casi naturalmente un camino que ya estaba presente en su familia. Su papá corría en karting de manera amateur y fue quien le compró aquel primer karting con el que empezó a girar. A los cinco años recibió un permiso especial para competir con chicos más grandes y, a partir de los seis, pudo hacerlo oficialmente. El automovilismo dejó rápidamente de ser solamente un juego.

Con apenas nueve años, aquella pasión ya empezaba a tomar otra dimensión. Corría para una marca italiana y comenzaba a entender que detrás de cada carrera también había compromisos, personas y marcas que confiaban en él. Fue entonces cuando empezó a visualizar al automovilismo no solo como aquello que disfrutaba hacer, sino como el camino al que quería dedicar su vida.

Desde aquellos primeros kilómetros hasta hoy pasó por distintas categorías, acumuló experiencia, cometió errores, aprendió de grandes rivales y fue construyendo su propia identidad como piloto. Dentro de ese recorrido, la Clase 2 del Turismo Nacional ocupa un lugar particular. Fue una de las categorías en las que más tiempo permaneció durante sus comienzos y también uno de los escenarios en los que más aprendió.

Iansa reconoce que buena parte de ese crecimiento no estuvo solamente relacionado con los autos o las categorías, sino también con quienes tuvo enfrente. Siendo muy joven debió medirse con pilotos de mucha experiencia y jerarquía. Ese roce le permitió sumar herramientas, aprender a defenderse en pista y construir el carácter competitivo que hoy lo identifica.

Con los años fue evolucionando hasta convertirse, según él mismo se define, en un piloto aguerrido, de ir al frente. La velocidad a una vuelta fue uno de los aspectos que más trabajó y que logró pulir con la experiencia, mientras que avanzar durante las carreras siempre fue uno de sus puntos fuertes. Hoy se siente un piloto completo, aunque consciente de que siempre quedan detalles por mejorar.

En ese recorrido también llegaron los campeonatos. Los valora por la dificultad que implica conseguirlos y porque representan haber sido el mejor de una temporada, pero su mirada sobre el éxito va un poco más allá de los resultados. Para Gastón, los grupos humanos, el trabajo realizado y la sensación de haber hecho bien las cosas pueden tener incluso más valor que un título. Hubo temporadas en las que sintió haber manejado mejor que en aquellas en las que terminó siendo campeón, aun cuando el resultado final no alcanzara para coronar ese esfuerzo.

Este 2026, sin embargo, presentó un desafío diferente. Los problemas presupuestarios lo habían dejado fuera del Turismo Carretera y también de la Clase 3 del Turismo Nacional. Para alguien que pasó más años de su vida vinculado a un karting o un auto de carrera que alejado de ellos, mirar desde afuera no era el escenario deseado.

La posibilidad de regresar apareció de la mano de Juan Pablo Maquirriain, propietario del JPM Racing. Reunir el presupuesto demandó un esfuerzo importante, pero las partes lograron unir fuerzas y concretar el regreso. Y el escenario elegido tuvo, además, un condimento especial: Río Cuarto.

No era un circuito desconocido para Iansa. Allí había conseguido su primera pole position en Clase 2 alrededor de ocho años atrás y también conocía el auto con el que afrontaría este regreso, porque a mediados de año había participado de una prueba destinada a desarrollar y mejorar las unidades del equipo. Había referencias, experiencia y confianza. Faltaba comprobar qué sucedería cuando comenzara oficialmente el fin de semana.

Las expectativas eran altas. Gastón llegó pensando en ganar, convencido de que contaba con un auto competitivo y con la experiencia suficiente dentro de una categoría que conoce profundamente. La adaptación fue rápida y el regreso terminó convirtiéndose en ese paso que necesitaba para volver a sentirse parte del automovilismo.

El balance, por eso, trasciende lo ocurrido durante una carrera. Volver a competir después de un período alejado significó recuperar sensaciones, demostrar que continúa vigente y, sobre todo, abrir una puerta hacia lo que viene. Porque detrás de cada regreso también aparece una realidad que atraviesa buena parte del automovilismo argentino: para permanecer, además de resultados y talento, hace falta presupuesto.

Hoy el trabajo continúa también fuera de la pista. El objetivo inmediato es reunir los recursos necesarios para disputar la próxima fecha del Turismo Nacional y cerrar el año compitiendo. Pero la mirada ya está puesta un poco más adelante: construir desde ahora una estructura de patrocinio que le permita regresar en 2027 a la Clase 3 del TN y al Turismo Carretera.

Mientras ese desafío se construye, Iansa conserva algo que nació cuando todavía era un niño arriba de un karting: la naturalidad de sentirse piloto. Los años transformaron los nervios en concentración, la experiencia le dio nuevas herramientas y las dificultades obligaron a reinventar el camino. Pero cada vez que el semáforo se apaga, la idea sigue siendo la misma: ir hacia adelante.

¿Qué características tiene correr en un circuito como el de Río Cuarto? ¿Es un trazado que disfrutás como piloto?

La verdad es que Río Cuarto, en mi caso, es un circuito que no me genera tanto atractivo porque no tiene tanta complejidad. Si bien es un circuito corto, y eso hace que no puedas equivocarte en ningún momento de la vuelta porque no tenés manera de recuperarte, tiene prácticamente todas curvas de media y alta velocidad.

Hay un lugar claro de sobrepaso, que es la curva uno; después, en el resto del circuito es muy difícil sobrepasar. Para categorías como el TN, donde se genera espectáculo en todas las curvas, por ahí eso te limita y necesitás una muy buena clasificación para poder ser protagonista. Creo que con la variante nueva puede darle más espectáculo, así que habrá que esperar para ver si mejora.

¿Qué tiene el Turismo Nacional que lo hace una categoría tan especial para los pilotos y también para el público?

El Turismo Nacional es una categoría que con los años ganó mucha popularidad por el famoso “chapa chapa”. Si bien en un momento eso pasó un límite porque ya había mucho roce y muchos choques, hoy en día creo que otra vez se puede correr de manera muy limpia.

Siempre hay chapa y siempre hay roce, pero creo que hay mucho respeto entre los pilotos y eso la hace distinta al resto de las categorías que hay hoy en Argentina. Se pasan, no tienen carga aerodinámica y es el mismo auto que vos ves en la calle el que ves replicado en un auto de carrera, con la misma fisonomía. Creo que esas características la hacen una categoría única y que por eso también la gente la sigue mucho.

Después de tantos años compitiendo, ¿qué seguís sintiendo cada vez que te subís a un auto y estás por largar una carrera?

Creo que eso es un poco lo que te da la experiencia. Hoy en día, la realidad es que me siento muy tranquilo al momento de largar. No pienso en nada más que en lo que tengo que hacer. No se me cruza ningún pensamiento negativo o que me haga desconcentrar.

Creo que eso, con los años, uno lo va puliendo. Obviamente, en mi caso son más los años de vida que llevo arriba de un auto, de un karting o dentro del automovilismo en general que los que llevo haciendo cualquier otra actividad. Entonces, con el tiempo uno lo naturaliza mucho.

Hoy en día no te tendría que decir que no siento nada, pero no siento adrenalina ni nerviosismo. Solo estoy pensando en lo que tengo que hacer cuando se apaga el semáforo y concentrado en eso, con la mayor naturalidad posible.

¿Qué viene ahora para vos y cuáles son los próximos desafíos?

Ahora para mí viene mucho trabajo. Estamos intentando reunir el presupuesto para ir a la próxima fecha del TN, así que queda eso de acá a fin de año y, obviamente, intentar trabajar desde este mismo momento para crear una estructura de patrocinio que me permita volver a estar en la Clase 3 en 2027.

Ese es el objetivo principal que tengo: volver tanto al TN Clase 3 como al Turismo Carretera, que son las dos categorías en las cuales tendría que estar corriendo realmente. Pero, obviamente, el presupuesto manda y hoy no tenemos esa posibilidad.